En este marco, Trump estaría decidido a consumar el retiro de tropas antes de dejar el poder en enero, utilizando su poder para ordenar que vuelvan a casa parte de los soldados que aún permanecen en Afganistán, Irak y Somalia pero, es importante destacar, no en Siria.
El lunes circuló en el Pentágono un borrador de la orden que dicta las directivas.
En Irak, el Pentágono recortaría las tropas a la mitad: actualmente hay 4500 en servicio.
En Irak, serían poco menos de 3000 tropas las que abandonarían el lugar (actualmente hay alrededor de 5200 tropas allí).
En Somalia, las 700 tropas que llevan a cabo entrenamientos y misiones antiterroristas regresarían a casa.
Trump también querría avanzar con el retiro de tropas de Siria pero sus consejeros lo habrían disuadido.
Esper no fue el único despedido en este marco, señala CNN: Trump hizo otros enroques dentro del Pentágono para asegurarse de llenar puestos clave con figuras leales a él, dispuestas a implementar su objetivo militar de retirar a las tropas estadounidenses del mundo.
El temor ante el retiro de tropas es que deje un vacío de poder que fomente el avance de grupos yihadistas, tal como pasó cuando USA se retiró de Irak a fines de 2011 y dio lugar a la emergencia del grupo Estado Islámico.