En junio, la cancillería mexicana informó que impulsaba el diálogo político en Venezuela junto con Noruega. El 23/7, Maduro dijo que esperaba que la mesa se instalara en México en agosto y que "posiblemente" contaría con la participación del gobierno de USA.
La última vez que Maduro y la oposición que lidera Juan Guaidó se sentaron a negociar fue en 2019 pero no se llegó a ningún acuerdo.
Maduro ha dicho que prevé una "agenda compleja, difícil", pero que ya se han sentado las bases para que arranque el diálogo. El mandatario venezolano esta desesperado porque se levanten las sanciones económicas, en donde se incluye el embargo al petróleo venezolano que es la principal vía de financiamiento del país latinoamericano. Luego del impuesto de China a las importaciones del crudo, el principal mercado de Venezuela, la economía, ya duramente golpeada, sufrió aún más.
Guaidó también dijo estar preparado para sentarse con el gobierno. Exige un cronograma de elecciones que incluya comicios presidenciales, a cambio de un "levantamiento progresivo" de sanciones. USA y la Unión Europea (UE) ya han expresado su disposición a revisar las medidas coercitivas si avanzan las discusiones en pro de elecciones "creíbles".
El próximo 21 de noviembre se celebrarán comicios de alcaldes y gobernadores que Maduro se ha comprometido a respetar, buscando recuperar el reconocimiento internacional que hace rato perdió.