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China y Rusia aceleran sus aviones de pasajeros para dejar atrás a Airbus y Boeing

China y Rusia mantienen proyectos de aviones civiles propios que avanzan. Por qué puede ser un golpe para Airbus y Boeing.

La independencia aerocomercial que China y Rusia persiguen ha tenido avances en los últimos meses con distintos proyectos de aviones civiles de pasajeros alcanzando nuevos hitos. Con el objetivo de dejar atrás las sanciones de empresas como Boeing y Airbus, ambos países aceleraron a nivel industrial.

Uno de los casos más emblemáticos en ese sentido es el del jet de pasajeros C919 de la Commercial Aircraft Corporation of China Ltd. (COMAC). En las últimas horas se conoció que uno de los 40 aviones que operan en distintas aerolíneas del país asiático ejecutó su primer vuelo internacional.

Se trata de una unidad asignada a Air China, que completó la ruta entre el Aeropuerto Internacional de Beijing y el Aeropuerto Internacional Ulán Bator en Mongolia. Esto fue posible a un entendimiento regulatorio de ambos países que admite el sobrevuelo transfronterizo del nuevo aparato.

El C919 es la gran apuesta china por la independencia aerocomercial de las constructoras occidentales. Avanzando en la integración de piezas locales, el Gobierno chino insiste con su integración en el mercado de cabotaje y, próximamente, el internacional.

El avión está proyectado para sustituír a la base de la industria aerocomercial global, apoyada sobre los Boeing 737 y los Airbus A320. Con similitudes directas con estos aviones, el modelo chino busca certificaciones internacionales que le permitan expandirse hacia otros mercados, incluyendo Europa y Latinoamérica.

El C919 en China.

Rusia también quiere sus propios aviones

En Rusia existen proyectos similares a los del C919. Con una tradición histórica en la fabricación de aeronaves, el país europeo reactivó sus fábricas con distintos proyectos.

En ese sentido, el Gobierno ruso celebró los avances en la construcción de nuevos MS-21, otro de los modelos que pretenden reemplazar el rol de los B737 y los A320 que actualmente dominan los vuelos de distancias cortas y medias a nivel global.

"La creación de una flota de aviación civil moderna es fundamental. Actualmente, este programa está entrando en fase de implementación práctica", aseguró el viceministro de Rusia, Denís Mantúrov.

Si bien China parece más adelantada y con propensión a insertarse en mercados extranjeros, los aviones rusos cuentan con una base industrial mucho más consolidada que podría dar frutos en el futuro inmediato a nivel interno.

Respecto a ello, Rusia desplegó los desarrollos a destiempo respecto a su avanzada militar sobre Ucrania. Esa decisión le valió múltiples sanciones internacionales a nivel económico, incluyendo la salida de empresas como Boeing y Airbus.

Esto generó un importante deterioro en la flota civil rusa y obligó al Gobierno a reactivar sus propias fábricas ante el cerramiento del mercado internacional.

El proyecto de avión chino avanza.

Saltar las sanciones

El caso ruso y chino en el desarrollo de aeronaves civiles no es más que otra estrategia para poder sortear las sanciones internacionales que Occidente ha demostrado a nivel comercial.

El retiro de empresas como Boeing y Airbus tiene, en la actualidad, la capacidad de paralizar el transporte aéreo complicando las continuidad de las operaciones no solo a través de la negativa de nuevos aviones, sino también a maniobras de mantenimiento y reemplazo de piezas.

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