¿Cuánto poder económico tiene BRICS?
El peso de BRICS ya no puede medirse solamente por la cantidad de países que lo integran.
Un estudio de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) señaló que los países del bloque representaban el 26,9% del PIB mundial en 2024, calculado a precios constantes. En términos de paridad de poder adquisitivo, la participación alcanzaba aproximadamente el 39%.
El bloque reúne además a China e India, dos de los países más poblados del planeta, y a importantes productores de energía como Rusia, Arabia Saudita, Irán y Emiratos Árabes Unidos.
Brasil aporta, a su vez, un peso significativo en alimentos, materias primas y recursos naturales.
Por eso, BRICS concentra capacidades que atraviesan varios sectores estratégicos: energía, alimentos, minerales, industria, tecnología, infraestructura y mercados de consumo.
El Nuevo Banco de Desarrollo: la herramienta financiera de BRICS
Una de las principales instituciones creadas por el grupo es el Nuevo Banco de Desarrollo (NDB), establecido en 2015.
Su objetivo es financiar infraestructura y proyectos de desarrollo sostenible en los países miembros y otras economías emergentes.
Según información del propio banco, hasta el 30 de junio de 2026 había aprobado 141 proyectos por un valor acumulado de 44.000 millones de dólares, mientras que los desembolsos alcanzaban 25.000 millones.
El banco constituye una de las expresiones más concretas de la voluntad de los BRICS de construir mecanismos financieros que no dependan exclusivamente de las instituciones dominadas históricamente por Estados Unidos y Europa.
¿BRICS quiere terminar con el dominio del dólar?
La discusión sobre el dólar es uno de los principales puntos de tensión entre BRICS y Washington.
El grupo impulsa desde hace años un mayor uso de monedas nacionales en el comercio y busca desarrollar mecanismos de pagos alternativos. Sin embargo, desdolarización no significa necesariamente reemplazar al dólar por una moneda BRICS común.
De hecho, Rusia acaba de afirmar que no busca una política de “desdolarización” y que está abierta a distintos mecanismos de pago. El pronunciamiento muestra una de las dificultades centrales del proyecto: los miembros pueden coincidir en reducir su dependencia de Washington, pero no necesariamente tienen la misma estrategia para hacerlo.
En julio, además, Jim O'Neill sostuvo que las alternativas al dólar dentro de BRICS dejaron de ser una idea meramente especulativa. Al mismo tiempo, señaló que los intereses nacionales divergentes continúan limitando la coordinación del bloque.
Trump considera a BRICS una amenaza
La expansión del bloque ocurre mientras Donald Trump profundiza su confrontación con BRICS.
El presidente estadounidense ha cuestionado los intentos de reducir la dependencia del dólar y ha amenazado con aplicar medidas comerciales adicionales a los países que impulsen políticas que, según Washington, perjudiquen los intereses estadounidenses.
El conflicto tiene además una dimensión geopolítica
La presencia de Irán dentro de BRICS adquiere especial importancia en el contexto de la guerra en Oriente Medio. Estados Unidos busca aislar económicamente a Teherán, mientras China y otros integrantes del bloque rechazan las presiones para cortar sus relaciones comerciales con Irán.
El enfrentamiento no se limita a Medio Oriente. La guerra entre Rusia y Ucrania también expone las diferencias entre los integrantes del grupo.
El problema: Pensar en bloque
El principal límite de BRICS es, paradójicamente, su propia diversidad.
China e India son grandes competidores estratégicos. Rusia mantiene una confrontación abierta con Occidente. India conserva vínculos económicos y de seguridad con Estados Unidos. Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita también tienen relaciones estrechas con Washington.
Egipto depende, además, de importantes vínculos económicos y militares con Estados Unidos.
Las posiciones frente a las guerras tampoco son uniformes
Algunos miembros respaldan con mayor claridad a Rusia o Irán, mientras otros buscan mantener una posición de equilibrio para proteger sus relaciones comerciales y estratégicas con Washington.
Por eso, transformar el peso económico de BRICS en poder político coordinado resulta mucho más complejo que sumar países a una lista.
La guerra de Medio Oriente pone a prueba al bloque
La actual guerra entre Estados Unidos e Israel e Irán constituye uno de los mayores desafíos para la unidad de BRICS.
Irán es miembro pleno, mientras que Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita mantienen relaciones estratégicas con Estados Unidos y tienen intereses directos en la estabilidad del Golfo.
La crisis del estrecho de Ormuz agrega una dimensión energética: varios integrantes del bloque son grandes productores de petróleo y otros dependen de la estabilidad de las rutas energéticas. Esto convierte al conflicto en una prueba concreta para determinar si BRICS puede formular una política exterior común o si continuará funcionando principalmente como un espacio de coordinación entre gobiernos con intereses diferentes.
La cuestión del Crudo
El petróleo es uno de los puntos donde el peso estratégico de BRICS resulta más evidente. El bloque reúne a grandes productores como Rusia, Arabia Saudita e Irán y a China e India, dos de los principales consumidores mundiales.
En septiembre de 2026, con el crudo Brent nuevamente por encima de los 100 dólares por barril debido a la guerra entre Estados Unidos e Irán y los ataques contra infraestructura energética saudí, la energía se convirtió en una pieza central de la disputa geopolítica.
La crisis también mostró que el mercado petrolero ya no depende únicamente de las decisiones de OPEP+: China, integrante de BRICS, ganó capacidad para influir sobre los precios mediante sus compras y reservas, mientras las interrupciones en el estrecho de Ormuz limitaron la capacidad del cartel para estabilizar el mercado.
La inteligencia artificial abre otro frente
La tecnología será otro de los temas centrales de la cumbre. Estados Unidos y China concentran buena parte del desarrollo mundial de inteligencia artificial, infraestructura digital y capacidad de cómputo. Para los países en desarrollo, el desafío consiste en evitar que la revolución tecnológica amplíe todavía más la brecha económica y productiva.
BRICS busca incorporar la cooperación tecnológica a su agenda, pero también aquí aparece una asimetría: China posee capacidades industriales y tecnológicas muy superiores a las de otros miembros. La discusión sobre IA, por lo tanto, también puede convertirse en una disputa sobre quién controla los datos, los chips, los centros de datos, las redes y los modelos de inteligencia artificial.
Nueva Delhi: la cumbre que puede definir el próximo paso
India asumió la presidencia de BRICS en 2026 y organizará la 18ª cumbre del grupo los días 12 y 13 de septiembre en Nueva Delhi. El lema elegido por la presidencia india es “Building for Resilience, Innovation, Cooperation and Sustainability”. La agenda incluye cooperación política y de seguridad, comercio, inversión, finanzas, desarrollo sostenible y reforma de las instituciones internacionales.
La reunión también tendrá un valor simbólico: 2026 marca dos décadas desde la creación de BRICS como mecanismo de cooperación entre las grandes economías emergentes. La pregunta será si el crecimiento del grupo puede traducirse en decisiones concretas.
¿Puede BRICS realmente desafiar a USA?
Sí, pero no todavía como un bloque unificado capaz de reemplazar el liderazgo estadounidense.
BRICS tiene una dimensión económica, demográfica y energética suficiente para modificar el equilibrio internacional. Su expansión también refleja una tendencia hacia un sistema mundial más multipolar.
Pero existe una diferencia entre tener peso agregado y ejercer poder coordinado.
Estados Unidos conserva ventajas estructurales: el dólar continúa siendo la moneda dominante del sistema financiero internacional y la economía mundial sigue estando fuertemente centrada en la moneda estadounidense. El economista jefe del FMI, Pierre-Olivier Gourinchas, afirmó en junio de 2026 que la economía global continúa firmemente centrada en el dólar.
Por eso, el escenario más probable no es un reemplazo inmediato de Washington por BRICS. Es una transición hacia un sistema más fragmentado y multipolar, en el que China, India, Rusia, Brasil y las potencias del Golfo aumentan su capacidad de negociación.
La cumbre de Nueva Delhi será una prueba para saber si BRICS puede convertir ese peso acumulado en poder político efectivo.
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