Dicha aeronave, cuyo fuselaje fue ensamblado por la subsidiaria Spirit Aerosystems, ingresó a la fábrica de Boeing con defectos que debieron ser solucionados “sobre la marcha”. Uno de ellos eran los remaches instalados en la puerta que más tarde causó problemas.
La inspección y reparación sobre dicha puerta quedó a cargo de un equipo de empleados que aparentemente desconocía cómo remover correctamente el tapón que aseguraba la escotilla. De cualquier manera, el trabajo se llevó a cabo y el 737 MAX salió de la línea de ensamble, según lo descrito en la asamblea, con cuatro pernos menos de los que debía tener, cuestión que casi causa una tragedia.
Durante la presentación de pruebas, también se determinó errores en la documentación que permitieron que un avión defectuoso salga a volar. Al parecer, los trabajos no quedaron debidamente asentados en los registros, lo cual impidió que las piezas faltantes sean notadas por los inspectores.
Boeing puerta.jpg
La puerta que se desprendió del 737 MAX.
Boeing se comprometió a mejorar
Desde el incidente, la compañía intentó elevar los estándares de calidad aumentando controles e inspecciones sobre la documentación de trabajo, que en el caso de Alaskan Airlines no fue bien administrada. Hacia fines de 2024, la empresa espera tener resuelta la crisis de calidad, para poder enfrentar plenamente el frente financiero que también la aqueja.