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Alexander de Croo, primer ministro de Bélgica.
Un experimento en Islandia, desarrollado entre 2015 y 2019 y en el que participaron 2.500 empleados, dejó en evidencia que la reducción de la jornada laboral a cuatro días, sin afectar el pago de los salarios, mejoró la productividad.
Entre las conclusiones se destaca que los trabajadores no sentían tanto estrés y que tenía más energía debido a que contaban con más tiempo de ocio. El experimento ha sido calificado como de un “rotundo éxito” por los especialistas.
Polémica
Pero ¿realmente es una reducción laboral? No. Simplemente es un reacomodo de los horarios y días laborables. En Bélgica se seguirán trabajando, por tanto, las 40 horas de siempre, repartidas de lunes a jueves, lo que da jornadas de 10 horas.
Esto suscitó la crítica de varios de los propulsores de la reforma laboral en Bélgica y en otras partes del mundo. Como se expresó en Twitter, Íñigo Errejón, líder de Más País y gran defensor de la jornada de 4 días en España.
Si bien la productividad puede aumentar en una reforma laboral como la propuesta en Bélgica, dado que es el mismo trabajo pero repartido en menos días; la contracara de esto son las consecuencias de trabajar 10 horas seguidas por día.