Para la revista, el FMI "no puede simplemente exigir reformas para abordar tales problemas", porque "cuanto más le pide a Argentina, menos seguro puede sentir que se cumplirán las condiciones".
The Economist también refleja las tensiones dentro de la coalición gobernante en torno a las negociaciones y señala que el ministro de Economía, Martín Guzmán, "parece pasar más tiempo tratando de convencer a la poderosa vicepresidenta peronista, Cristina Fernández de Kirchner, de la necesidad de un acuerdo que escribiendo un programa creíble".
Recuerda que la Vice denunció un ajuste fiscal como motivo de la derrota electoral del año pasado. "La tentación de gastar antes de las elecciones presidenciales del próximo año podría significar que incluso si se firma un acuerdo, podría desviarse rápidamente", advierte.
"Con los plazos acercándose, el gobierno se tambalea", añade y se refiere a la posibilidad de que el Gobierno incumpla con los próximos vencimientos con el FMI, previstos para este viernes y lunes.
También define como "travesuras" que el Gobierno haya solicitado a China la ampliación del swap de yuanes con los que engrosa las debilitadas reservas del Banco Central.
Tales travesuras no sustituyen a la reforma fiscal. Lograr un equilibrio presupuestario en un difícil entorno pospandemia no será fácil. La alta inflación ya está erosionando el valor real de algunos gastos sociales. Un nuevo acuerdo con el FMI sin un compromiso de reforma y equilibrio presupuestario a corto plazo ganaría un poco de tiempo. Pero no serviría de mucho para impulsar el crecimiento o para ganarse la confianza de los inversores Tales travesuras no sustituyen a la reforma fiscal. Lograr un equilibrio presupuestario en un difícil entorno pospandemia no será fácil. La alta inflación ya está erosionando el valor real de algunos gastos sociales. Un nuevo acuerdo con el FMI sin un compromiso de reforma y equilibrio presupuestario a corto plazo ganaría un poco de tiempo. Pero no serviría de mucho para impulsar el crecimiento o para ganarse la confianza de los inversores
Por último, The Economist señala que entrar en default con el FMI dejaría a la Argentina "aislada de otros prestamistas multilaterales". "En el peor de los casos, un incumplimiento podría desencadenar un pánico similar al de 2001. El panorama es sombrío. Y lleva un tufillo a déjà vu", concluye.