Por un lado, el diputado Carlos Heller, presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda de la Cámara Baja, explicó las consecuencias "gravísimas" para la economía de entrar en default e instó al Gobierno a seguir negociando.
Pero luego, hubo una seguidilla de expresiones que oscilan entre la épica de la cesación de pago y su relativización.
Tal como informó este medio, desde la señal C5N -alineada con el kirchnerismo- el economista de izquierda Andrés Asiaín apuntó sobre que el acuerdo implica ir a "un co-gobierno con el FMI durante los próximos 2 años donde trimestralmente vamos a estar al borde del default".
Luego, el ultracristinista Leopoldo Moreau afirmó que el default "no es el peor de los remedios" y de esa forma relativizó las implicancias que había advertido su compañero de bancada Heller.
En esta línea también se expresó Claudio Lozano, director del Banco Nación, quien recordó que "la experiencia del default del 2001 y 2002" y afirmó que "la Argentina demostró que tiene capacidad para resolver su situación en un contexto donde el default se mantuvo con los acreedores hasta el año 2006″.
Ya había sido la vicepresidente Cristina Kirchner quien había afirmado en su última carta que los dólares que se destinan al Fondo son los que se dejan de usar en "lo que necesitan los argentinos", trazando una línea divisoria que insinúa una opción por el default.