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Audiencia clave en Colombia: Juicio a Álvaro Úribe, nexo con la guerrilla o lawfare

El ex presidente colombiano Álvaro Úribe podría enfrentar hasta 12 años de prisión por supuesto soborno de testigos: este miércoles, la audiencia preparatoria y su defensa alega un "lawfare" del petrismo.

El ex presidente de Colombia Álvaro Uribe, archienemigo de Gustavo Petro, enfrenta este miércoles las audiencias preparatorias en el marco de su juicio por presunta participación y responsabilidad en los delitos de fraude procesal, soborno en actuación penal y soborno a testigos.

El ex mandatario colombiano asegura que este juicio penal responde a intereses políticos. Este miércoles se reanuda la audiencia preparatoria.

Ya en el 2022 Uribe había sido privado de su libertad por un breve tiempo, acusado de fraude procesal y soborno, la causa que enfrenta por estos días, tras que un senador de izquierda deslizará que poseía supuestos nexos con los narcos y guerrilleros.

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Uribe dialogó en secreto con la dirigencia de las FARC para inciar un proceso de paz, como el que lleva a cabo Petro. Sus detractores usan ello para acusarlo de vínculos espurios.

En la audiencia de este miércoles se espera la intervención de la jueza 44 de conocimiento de Bogotá frente a las solicitudes de la Fiscalía, la Procuraduría y los abogados que acreditarían las supuestas pruebas para ser tenidas en cuenta en la causa.

A principios de octubre, Álvaro Uribe protagonizó un tenso cruce con la jueza de la causa por no permitirle examinar las pruebas. Además aseguró que está transitando un proceso penal sin garantías y hasta se retiró de la sala.

Desde tal audiencia, la defensa de Uribe ha solicitado que se excluyan como supuestas pruebas las interceptaciones telefónicas con un ex guerrillero, alegando que vulneraron la intimidad del exmandatario al haber sido realizadas sin justificación legal.

Juicio penal contra Álvaro Uribe: ¿denuncia fake? o real nexo guerrillero

La causa penal que enfrenta Álvaro Uribe, expresidente de Colombia, se remonta a épocas del 2014 cuando en la Asamblea Nacional el senador Iván Cepeda, del partido de izquierda Polo Democrático Alternativo, lo acusó abiertamente de tener nexos con las milicias paramilitares y con cárteles del narcotráfico.

Para respaldar tal grave acusación presentó varios testimonios de antiguos guerrilleros, algo que era impensado por la ideología del ex presidente, claramente de tinte conservador. Pero desde los escaños uribistas sostuvieron que dialogaba con guerrilleros para un proceso de paz como el que lleva adelante Gustavo Petro.

Por aquel entonces Álvaro Uribe incluso fue acusado de haber fundado el grupo guerrillero Bloque Metro, una rama de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) que ha causado estragos en el país y que libró una sanguinaria guerra contra el Estado Nacional, que dejó varios civiles muertos.

Ante las polémicas declaraciones del senador Cepeda, el expresidente Álvaro Uribe decidió demandarlo ante la Corte Suprema de Justicia y lo acusó de buscar en las prisiones a exguerrilleros para que le sirvieran como falsos testigos, sólo con el propósito de dañar su honor.

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Iván Cepeda versus Álvaro Uribe.

Pero llamativamente en el 2018 la Corte desechó las acusaciones contra el senador Cepeda y abrió una investigación formal contra Álvaro Uribe por supuesta manipulación de testigos, delitos de soborno y fraude procesal.

Dos años después, Uribe decidió renunciar a su bancada de senador para dejar su afuero. Esto fue bien visto por parte de la dirigencia política, pero Uribe sólo hizo ello para que su caso pasará la justicia ordinaria ante el temor de que el máximo tribunal pudiera fallar en su contra sólo por diferencias políticas.

El anhelado deseo de Uribe de que esta causa pudiera ‘cajonearse’ pronto quedó en la nebulosa, cuando el fiscal Gilberto Villarreal asumió el caso el 16 de enero pasado.

El 9 de abril, el fiscal Villarreal fue contundente y dijo que con los elementos probatorios había evidencia suficiente para acusar a Uribe.

Es que entre las pruebas contra Uribe hay conversaciones telefónicas de él con el ex guerrillero Juan Guillermo Monsalve, condenado en 2008 a 40 años de cárcel. El mismo condenado afirmó que fue abordado por el abogado de Uribe, D iego Cadena, para influir en su favor en la Corte Suprema.

Claramente Uribe estaría contra las cuerdas pese a que gran parte de su electorado asegura que esto es una caza de brujas y usan el hecho de que él sólo inició en secreto los diálogos con ex guerrilleros para un proceso de paz como el que lleva adelante Gustavo Petro en la actualidad.

En la audiencia preliminar de octubre, la anterior a la de este miércoles, el expresidente Uribe se mostró extremadamente molesto con la jueza de la causa al no poder acceder a las presuntas pruebas telefónicas en su contra, las que según su defensa violarían su intimidad.

“Usted insiste en que aquí hay una actitud de dilatar, de desordenar la audiencia. No es así. Lo que pidió la defensa esta mañana, y yo tengo que ser muy coherente con la defensa, es que, al revisar, al entregar, al revisar la Corte apenas, casi en la noche del lunes, dos dispositivos necesarios para este proceso, el teléfono y el computador de Juan Guillermo Monsalve, no solamente teníamos derecho a revisar para esta audiencia preparatoria la copia espejo, sino los dispositivos”, sentenció.

El ex presidente de Colombia manifestó en varias oportunidades que toda esta causa penal en su contra es absurda, más bien una artimaña para tumbar su influencia política y hasta la catologó de "lawfare".

Los uribistas defienden sus diálogos como un intento de paz con la guerrilla

Las supuestas interceptaciones telefónicas del exmandatario colombiano Álvaro Uribe con varios dirigentes guerrilleros se enmarcarían en sus intentos por iniciar diálogos de paz con las FARC.

De hecho, el exmandatario Juan Manuel Santos declaró que el gobierno predecesor, el de Uribe, realizó esfuerzos para materializar procesos de paz con esa guerrilla en Brasil.

Este lunes, Santos dijo que incluso Brasil “ya había dado el visto bueno” a las negociaciones con las FARC y expresó que Uribe había intentado iniciar un proceso similar con el ELN.

El expresidente agregó que el gobierno de Uribe llevó a cabo “muchísimos intentos para realizar un proceso de paz” análogos a los que se están llevando a cabo con las FARC en La Habana.

De hecho, la revista SEMANA expuso esta semanaque el expresidente Uribe avanzó más de lo que nos imaginamos en su etapa exploratoria con las FARC y que probablemente sin estos avances Santos se habría demorado mucho más en llevar a las FARC a la mesa de La Habana”.

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