El líder y ganador de la carrera fue el danés Jonas Vingegaard, un campeón sin fiesta. Celebró con sorpresa en un final que no tiene precedentes en la tradicional justa.
“Netanyahu, asesino” y “Palestina libre” fueron los gritos en español que recorrieron el casco céntrico de la capital española.
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Crónica de un final anunciado (y politizado)
Tras 21 días de esfuerzo recorriendo por carretera toda la nación anfitriona, la policía metropolitana suponía que iban a existir varios puntos de intento de interrupción.
El primero que se pudo sortear fue el Paseo del Prado, donde cientos de efectivos se habían desplegado por el crecimiento de las protestas de activistas que habían sido destacados hasta por el propio presidente del Gobierno español. El dispositivo en una ciudad gobernada por el derechista Partido Popular fue de más de 1.500 uniformados.
El socialista Pedro Sánchez mostró durante un mitin en Málaga su respeto y admiración por los manifestantes que protestaban contra la situación en Gaza. El Jefe de Estado sostuvo:
España brilla como ejemplo y con orgullo. Da un paso al frente en la defensa de los derechos humanos. Nos ponemos de acuerdo en una causa justa, como son los Derechos Humanos. España brilla como ejemplo y con orgullo. Da un paso al frente en la defensa de los derechos humanos. Nos ponemos de acuerdo en una causa justa, como son los Derechos Humanos.
Como contrapartida, los conservadores Alberto Núñez Feijóo y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, cargaron contra Sánchez y lo responsabilizaron de los incidentes ocurridos en la ciudad capital.
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Una medalla sin podio ni festejo para el danés Jonas Vingegaard