El cambio dividió las primeras reacciones. Salvador Barroso, presidente de la asociación de afectados, sostuvo que la nueva propuesta “no es creíble” porque contradice lo negociado con el Ayuntamiento y deja nuevamente el proceso en “la casilla de salida”. Gabriel Mercadal, al frente de la asociación vecinal del barrio, valoró que el número de demoliciones pueda reducirse, pero recordó que la basílica carece de autorización para ejecutar la escalinata y que la decisión no le corresponde únicamente al templo.
La línea roja de los residentes es permanecer en la zona sin pagar por el traslado. Reclaman que los propietarios que viven en los pisos afectados (o sus familiares directos) reciban otra vivienda dentro del barrio y sin coste, además de una solución para quienes alquilan. El solar adquirido por la Sagrada Familia en 2019 aparece como la principal alternativa para levantar el nuevo bloque, aunque todavía debe comprobarse si tendrá capacidad suficiente. Hasta que exista un acuerdo urbanístico, económico y habitacional, las viviendas señaladas siguen en pie y ninguna mudanza tiene fecha.
¿La escalinata que amenaza las viviendas es realmente de Gaudí?
La discusión no se limita al destino de los edificios: también alcanza la autoría del elemento arquitectónico que justificaría su desaparición. La Junta Constructora sostiene que el acceso monumental formaba parte de la visión de Antoni Gaudí y considera imprescindible respetarlo para completar la fachada de la Gloria. Esteve Camps, presidente delegado de la entidad, llegó a definir esa interpretación como “indiscutible”. Los residentes afectados, en cambio, se apoyan en planos e informes históricos para cuestionar esa certeza.
Los primeros diseños firmados por el arquitecto catalán en 1885 ubicaban tanto la fachada como sus escaleras dentro de la manzana ocupada por el templo. La idea evolucionó con el paso del tiempo: dibujos posteriores, fechados en 1906 y 1916, extendieron el acceso más allá del perímetro y plantearon una gran plaza desde la cual pudiera contemplarse el conjunto. Para los responsables de la basílica, esa transformación demuestra que el creador modificó su proyecto y terminó concibiendo una entrada que atravesaría la calle Mallorca.
El rostro de Antoni Gaudí iluminó el cielo de Barcelona durante el espectáculo de drones que acompañó la inauguración de la torre de Jesucristo.
FOTO: RECORTE
Los documentos urbanísticos cuentan otra parte de la historia. El Plan de Ensanche de Sant Martí aprobado en 1925, cuando Gaudí todavía vivía, no reservó terrenos frente al edificio religioso; tampoco lo hizo el Plan Comarcal de 1953. Cinco décadas después, el Ayuntamiento autorizó a Núñez i Navarro a construir el bloque situado frente a la futura puerta principal. La Junta presentó objeciones, pero la administración las rechazó y permitió que las viviendas se levantaran legalmente.
La controversia se profundizó con dos informes de 1975. Uno del entonces Ministerio de Educación y Ciencia concluyó que Gaudí no había proyectado en esos términos la gran escalera ni la plaza exterior. Otro documento conservado por el Colegio de Arquitectos de Cataluña atribuyó los dibujos a colaboradores y continuadores de su obra. Un año más tarde, el Plan General Metropolitano incorporó finalmente una avenida de 60 metros sobre las dos manzanas situadas delante del templo. Esa sucesión de decisiones explica por qué el debate continúa abierto: no se discute solamente cómo terminar una basílica, sino qué parte de su recta final responde al legado original y cuál nació después.
-----------------------
Más notas de Urgente24:
3 noticias de Salta, donde hay mucho movimiento para especular
Fuerte ruido en Córdoba: La violencia de género sacude a la política
Natalia de la Sota y la otra misa del PJ: Reencuentro con Llaryora
Martín Llaryora y Manuel Calvo en la misa de Natalia por José De la Sota
Córdoba: Guerra de denuncias por abuso sexual entre el PJ y la UCR
Juegos Suramericanos: Paz disfrazada, guiños libertarios y la política subida al podio