La otra ficción que se ha desvanecido es la que indica que con una simple devaluación se soluciona la competitividad.
"Cuando se devalúa, en una economía bimonetaria como la nuestra, muchos precios suben y se termina castigando al poder adquisitivo de la gente. Por armar el colchoncito de precios, los que los fijan terminan afectando el número de la inflación. Al final del día, lo que aumentó el dólar es similar a lo que aumentan los precios. Hay que ser muy cuidadoso. Si tomamos el mes de diciembre de 2018 tenemos 1300 % de inflación acumulada. Algunas cuestiones subieron 500 ò 600 % (luz, gas, agua, transportes, naftas, salario informal y dólar oficial) pero, otros crecieron al 1900% (alimentos, indumentaria y autos). Van a pasar varios meses del gobierno de Javier Milei hasta que se acomoden ambos extremos", vaticinó.