Entonces, muchos niegan esta realidad e insisten con que el problema son las nuevas generaciones, las redes sociales y plataformas como Netflix, que le sacan público.
No es cierto. Si un producto es de calidad, tranquilamente puede superar los 20 puntos, rozar los 25 y los 30 puntos de rating, y hacer que el resto de los canales no lleguen a 10. Sumados. Esto ocurre con Masterchef.
A su vez, puede ocurrir que un conductor como Darío Barassi se convierta en la figura de su propio programa y roce los 10 puntos a las 3 de la tarde.
Todo eso puede ocurrir y, de hecho, es lo que está pasando. No se trata de canales. Se trata del recambio y de la originalidad del programa.
No es casual que todos los programas que van por fuera de la grieta sean exitosos. No es casual que el presidente Alberto Fernández, quien en campaña convocó a todos los espacios partidarios bajo el Frente de Todos a "cerrar la grieta", haya ganado y ahora que se radicalizó -siendo uno más de la polarización, a la par de su vicepresidenta- esté sufriendo una erosión impactante, tal como grafican absolutamente todas las encuestas.
Tampoco es casual que el jefe de Gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta haya tenido que volver al centro con la pandemia y las clases.
Tampoco es casual que América TV haya logrado volver a la franja de 2 a 4 puntos de rating con el programa Los Mammones, que está reemplazando a TV Nostra.
No es casual. Definitivamente, no lo es.
Tanto con los programas, así también como su rechazo o apoyo a ciertos políticos, el público elige. Y elige terminar con la confrontación, con la politiquería y el chusmerío. Hoy, la sociedad elige la salud, la diversión y una economía coherente que le permita un trabajo estable y la normalidad. No está pidiendo mucho.
Mirtha Legrand, Susana Giménez, Marcelo Tinelli, Jorge Rial o Jorge Lanata son simplemente algunas de las figuras que no entendieron el cambio de época, dedicando sus espacios a bajar línea. ¿Línea de qué? ¿Línea a quién?
No se dieron cuenta que corren riesgo de la frase lapidaria de los jóvenes: "¡Uh, este ya fue!".
El recambio de conductores, referentes y de programas que apunten a divertir y entretener es el nuevo norte que los canales deberían seguir.