Después, cerca del final de su monólogo, siguió con su estereotipificación: "Querer emparangonar al pueblo con estar tirado en un cordón en pedo... Yo no quiero aceptar esa idea. Que me parece incluso una idea fuerza fuerte, pero la cual comulga la minoría del pueblo de la Nación Argentina".
Y luego de reconocer que su crítica no iba al cantante (al que según él escucha desde los '80) sino a quienes lo siguen, concluyó: "Realmente digo: ¿en qué lugar estamos de la Argentina para creer que drogarse y estar en pedo en las calles es igual a pueblo?".
El razonamiento del periodista era un tanto raro, porque no giró alrededor de la música ni del legado artístico de Solari, sino sobre observar una concentración multitudinaria de cientos de miles de personas y decidir que la fotografía completa puede resumirse en algunas escenas aisladas.
Es como entrar al Monumental durante una final y concluir que los 85 mil hinchas fueron únicamente a agarrarse a trompadas después de encontrar a dos personas peleándose en una tribuna.
Más todavía cuando el propio Trebucq reconoció la magnitud de la convocatoria. Porque si algo mostró el velorio fue justamente la diversidad social que históricamente caracterizó al fenómeno ricotero. En esas filas hubo trabajadores, estudiantes, jubilados, comerciantes, profesionales, docentes, empleados públicos y privados. Hubo gente que salió de trabajar y fue directo a despedir a un artista que marcó parte de su vida.
La mirada del conductor pareció ignorar deliberadamente esa complejidad, un más que probable cherry-picking, para quedarse con una imagen más funcional a la grieta política.
Una catarata de respuestas expuso el rechazo a su mirada
El video, que el mismo Trebucq compartió en sus redes, acumuló alrededor de 145.000 visualizaciones y más de 1.100 likes, según los números que circularon en X al momento de la polémica. Pero lo llamativo no fueron los números sino el clima general de las reacciones.
Muchos usuarios interpretaron que Trebucq no estaba analizando una manifestación cultural sino utilizando la despedida del Indio como excusa para volver a discutir "kirchnerismo vs. mileísmo". Otros directamente consideraron que el periodista cayó en una mirada elitista que desconoce cómo funcionan los fenómenos populares en la Argentina real, la que queda bastante lejos de los estudios de televisión.
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La mayoría de las reacciones en redes fueron negativas, acusando a Trebucq de elitismo y desconocimiento de la cultura popular, defendiendo el carácter transversal del fenómeno ricotero. Foto: La Nación
"No entendés el país en el que vivís y encima querés explicarlo", le puso un usuario. Otro escribió: "Jodido ser viejo y no entender lo básico. Mezclar marginal con popular solo es fruto de tu ignorancia. La marginalidad implica carecer de integración... Los ricos también se emborrachan y se drogan".
También hubo mensajes cargados de ironía, como "Habló 'EL' trabajador" mientras que otros fueron directamente al choque: "Pelado SORETE" y "Vos SOS un pobre estúpido". Uno de los comentarios que más circuló fue el de un asistente que cuestionó la generalización realizada por el periodista: "Y quién t dijo pelado puto q estabamos todos así. Hice las 60 cuadras d fila... algunos mate... la minoría [tomó alcohol]. Gil. Aguante Indio".
Lo paradójico es que Trebucq terminó alimentando exactamente aquello que buscaba cuestionar, porque cuanto más insistió en asociar al ricotero promedio con la marginalidad, más gente apareció para recordarle que los mismos trabajadores que él reivindica como "el verdadero pueblo" son los mismos que escuchan al Indio, cantan Los Redondos y estuvieron horas haciendo fila para despedirlo.
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