El algoritmo de Google Ads necesita un Taller de Periodismo
La empresa Alphabet obtiene sus ingresos más abultados con la venta de avisos clasificados ubicados en los contenidos de terceros, indexados por Google, el origen de Alphabet.

La empresa Alphabet obtiene sus ingresos más abultados con la venta de avisos clasificados ubicados en los contenidos de terceros, indexados por Google, el origen de Alphabet.
En julio, Google Ads -que gestiona Google AdWords, Google AdSense, Google Ad Exchnge, todos productos de la red de publicidad online de Google, que paga una comisión a los medios que aceptan participar del sistema comercial- estableció una norma por la cual sus avisos se insertan en forma automática en las webs que participan de la práctica comercial.
En teoría, Google Ads lo estableció así porque sus algoritmos deberían indicar en forma automática cuáles son los lugares más convenientes en un sitio web para la visibilidad de la publicidad online, y de inmediato aplican la pieza publicitaria en esos espacios.
El objetivo es positivo, en teoría: mejorar la facturación de Google, que supone un incremento de la comisión para el medio. Pero esto es sólo la teoría porque la práctica afronta riesgos graves.
El problema consiste en que los algoritmos no entienden de estructura periodística, y parece que quienes los gestionan en Google, tampoco.
Una estructura periodística estándar establece que la llamada Volanta, el Título y la Bajada o Copete es indivisible, cerrada, única, homogénea, a menudo complementaria, que refuerza la comunicación que pretende el editor.
Pero ¿qué sucede cuando el algoritmo de Google rompe esa estructura porque ubica, en forma automática, un aviso entre Volanta y Título o entre Título y Bajada?
No sólo se pierde la sinergia sino que se puede alterar el objetivo comunicacional.
Obvio que la clave sería omitir Volantas y Bajadas para que no haya estructura que romper por el algoritmo. Pero, en ese caso, el Periodismo estaría condicionado por las 'burradas' del algoritmo, toleradas o incentivadas por los operadores comerciales del AdSense.
Google puede afirmar que en el siglo 21 bien se pueden modificar la tradicional estructura periodística, y probablemente tenga razón: si el medio es el mensaje, por ahí... el mensaje es el medio.
Pero, sin duda, no puede ser una cuestión comercial la que imponga su criterio a la técnica periodística porque en ese caso se estaría cometiendo una aberración de la comunicación estratégica.
Sin embargo, es lo que está forzando Alphabet / Google / AdSense.
Habría que corregir el algoritmo o mandarlo a tomar clases en un Taller de Periodismo.