Domínguez también se refirió a prácticas periodísticas que podrían atentar contra la libertad de prensa: discusiones violentas en las redes sociales, la polarización y las "fake news" que se utilizan para alterar las elecciones a través de bots y trolls. También se mencionó la tendencia a " preseguir a periodistas" para que revelen sus fuentes y el abuso del derecho al olvido, algo que ocurre en varios países del continente.
Además, mencionó especialmente la situación de dos países: Venezuela, donde la "censura oficial irrespeta el derecho de los venezolanos a acceder a información a través de cualquier medio y plataforma disponible", y Nicaragua, donde el régimen "ha allanado, clausurado y confiscado medios de comunicación y que por efecto del acoso oficial más de 60 periodistas buscaron refugio en otros países".
Desde Reporteros Sin Fronteras, por otro lado, destacan "el riesgo mortal en México y América Central, con una mirada especial a Nicaragua", además de un "deterioro" en las democracias occidentales.
La libertad de prensa podría darse por sentada cuando figura en una constitución y existen leyes que prohíben la censura directa. Sin embargo, se puede atentar contra la libertad de expresión de muchas formas: El manejo de la pauta oficial, despidos, denuncias, entre otros.