Mi hermana, que era maestra, vino un día llorando porque la querían obligar a que se afiliara al peronismo porque sino la echaba. Y mi papá le dijo que hiciera lo que quisiera. Bueno, resultó que no se puso el luto pero no la echaron.
Pero a mi papá y a su primo, que era fiscal del Tribunal Supremo, sí los echaron. Entonces, se fueron los 2 a trabajar a un estudio privado. Eso es lo que tengo yo de recuerdo por el autoritarismo y enseñarte la vida de Eva Perón. Con todo respeto pero basta. La libertad me gusta a mí".
Entonces, le aclaró a Bercovich su disconformidad por la nota: "A mí nunca me gusta hablar de política, pero bueno... Pensé que era una nota para otra cosa, pero digo lo que siento. Con la verdad no ofendo ni temo".
Consultado sobre lo que generó Fernández con sus dichos en Córdoba, agregó: "Lo primero que sintió la gente acá es bronca y risa porque si estás buscando votos, con esto está perdiendo más votos. Díganle que cuide las palabras para que por lo menos sea vivo ahora, antes de las elecciones, y que después diga lo que quiera. Que ahora se cuide, ¡están perdiendo votos!".
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El Negro Álvarez dejó a Alejandro Bercovich hablando solo.
Luego, se pudrió todo:
Alejandro Bercovich: ¿Qué podría decir alguien como Alberto Fernández para tener votos?
Negro Álvarez: Bueno, no decir esto, jajaja.
A.B.: Claro, eso por empezar. ¿Pero qué más?
N.A.: Y bueno, no, nada más. A Córdoba no lo va a comprar así nomás. Córdoba siempre ha sido independiente dentro de lo posible y este, creo, es un gobierno unitario.
A.B.: ¿Me estás queriendo decir que todos los votos que sacaron en 2019 fueron comprados?
N.A.: No, no. No metas en mí cosas que yo no dije.
A.B.: No, no, pero como estás diciendo que no la va a poder comprar a Córdoba.
N.A.: Vos podés comprar con plata y con acciones en el buen sentido. ¿Me entendés? No me quieras hacer decir cosas que no digo porque te voy a cortar.
A.B.: No, no, Negro por favor...
N.A.: Te digo en serio. ¡Respetame a mí, estamos hablando en serio, a mí no me quieras sacar palabras que no digo! ¿Entendés? Porque te voy a sacar cagando. ¿Tamos? Chau plomo, chau, chau.
A.B.: No, tranquilo, quería saber... ¡Ah! ¿Cortó, se fue?