Entre las muestras de voluntarismo para tratar de reducir el daño se destaca la de uno de los damnificados del paupérrimo presente del FdT cordobés: Carlos Caserio.
Caserio, quien -si se repiten los resultado de las PASO- no podrá renovar su banca en el Senado, emitió una serie de tuits en los que afirmó que el Presidente "nunca discriminó a Córdoba" y para ello posteó una extensión del video que circuló en las redes.
"Basta de mentiras. El gobierno nacional nunca discriminó a Córdoba. Acá pueden ver el video completo, sin recortes mal intencionados de las palabras del presidente" se envalentonó Caserio tal vez sin notar que la filmación completa no modificaba las expresiones del Presidente, simplemente las confirmaba.
Otra cosa que no modificó el registro publicado por Caserio es su cara de asombro cuando Fernández pronunciaba esas palabras.
Oficialmente también hubo una aclaración a cargo de la portavoz de la Casa Rosada, Gabriela Cerruti, quien afirmó que el Presidente no dijo "lo que le intentan hacer decir, sino todo lo contrario".
"Sostuvo que Córdoba nunca ha sido discriminada durante este gobierno y que espera que se integre, como todas las provincias, a la senda de crecimiento de la Argentina", dijo Cerruti, aunque el Presidente nunca mencionó tal cosa y sí dijo que Córdoba tiene una necesidad de "parecer algo distinto", confirmando el sesgo negativo de sus expresiones.
Fue la 'portavoza', entonces, la que finalmente le hizo decir al Presidente lo que nunca dijo.
Cerruti y el dispositivo oficial de comunicación -que incluye a medios privados- trató de instalar que la cobertura de las expresiones del Presidente se trató de una "fake news", una noticia falsa.
Un voluntarismo que roza lo naif cuando la evidencia está a la vista.