Pero ni siquiera ese equilibrio parece alcanzarle a Milei, que según surge de los hechos, cualquier matiz lo toma como ataque (u "opereta"). En ese sentido, no sorprende que el Presidente haya calificado a periodistas como "sorete" o "hijo de puta" en medio de las discusiones, un lenguaje ya habitual en su forma de vincularse con la prensa.
El "kiosquito" y la excusa perfecta para atacar al periodismo
Detrás del conflicto editorial aparecen los intereses económicos y las disputas de poder. Desde el entorno de Milei sostienen que La Nación responde a su propio "kiosquito", una forma de describir los negocios vinculados al Luna Park o el predio de Costa Salguero, y que con eso pueden justificar cualquier crítica.
Si una nota incomoda, no se trata de desmentirla con datos: es porque el medio tiene intereses ocultos.
En paralelo, durante años circularon versiones sobre vínculos entre el expresidente Mauricio Macri y LN+, y esas sospechas reaparecen cada vez que la agenda del medio se aleja de la línea del Gobierno. Sin embargo, aun si esos vínculos existieran, eso no habilita a presionar ni a condicionar el trabajo periodístico.
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El Gobierno desestima las críticas que recibe de los medios atribuyéndolas a negocios u "operetas". Fuente: La Voz
En el medio de todo esto, hubo investigaciones concretas que molestaron en Casa Rosada, como las vinculadas a la criptoestafa $LIBRA, supuestas coimas en la Agencia de Discapacidad (ANDIS) o el patrimonio de funcionarios cercanos al Gobierno. Son temas que en cualquier administración generan sospecha, pero la reacción del oficialismo siempre es la misma: atacar directamente al mensajero (ad hominem) en vez de responder al mensaje.
Ya hubo varios episodios en los que Milei apuntó contra los periodistas, con términos como "ensobrados", "delincuentes" o "basura inmunda". La diferencia es que ahora esa agresividad verbal se trasladó a encuentros institucionales, lo cual eleva el nivel de preocupación.
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Varios indicadores muestran que Argentina presenta serios retrocesos en cuanto a libertad de prensa, reflejados en la represión y violencia a los periodistas (y también silenciamiento). Fuente: Tiempo Argentino
Según un informe de International Federation of Journalists (IFJ) y otros indicadores, Argentina viene mostrando retrocesos en materia de libertad de expresión, violencia y represión en los últimos años. En ese contexto, episodios como estos son señales concretas de un clima que se vuelve cada vez más áspero para el periodismo.
Al final del día, el punto es qué hace el poder cuando una voz lo arrincona. Porque si cada crítica se responde con enojo, presión o descalificación, el problema claramente no pasa por el contenido de una nota, sino la tolerancia real al disenso en la Argentina de hoy.
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