Milei aclaró que no está en contra de que bancos o entidades privadas refinancien las deudas, pero insistió en que debe resolverse dentro del ámbito privado. "De hecho, nosotros fomentamos la refinanciación y, de hecho, hacemos mucho también. Porque no se olvide que nosotros, el riesgo país después de la elección de 1.500, hoy está en 420".
Sin embargo, en X, la interpretación que dominó sobre las explicaciones presidenciales fue que Milei estaba responsabilizando individualmente a personas que se endeudan no por elección sino por necesidad. No solo recibió críticas de parte de ciudadanos de a pie, sino también del sector político opositor.
La diputada Victoria Tolosa Paz, por ejemplo, publicó: "TU PLAN ECONÓMICO ES EL ARMA EN LA CABEZA, MILEI. Entre la cantidad de disparates que dijo el Presidente ayer con Majul este es el peor. Casi 7 millones de argentinos se encuentran en situación de morosidad… ¿Y esto es lo mejor que tiene para decir Milei? ¿No le preocupa ni un poquito que los argentinos y argentinas no lleguen a comprar ni comida…? ¿Siempre la culpa es de la gente? NECESITAN COMER O PAGAR SERVICIOS PARA VIVIR DIGNAMENTE."
Gabriela Estévez, diputada nacional por Córdoba, también apuntó contra la frase presidencial y escribió: "Según el último relevamiento del IETSE, en Córdoba el 88,5% de los hogares se endeudan para comer… la pistola en la cabeza es la política económica. Es muy grave que un presidente no lo entienda."
También se sumó la diputada Vanesa Siley: "Decir que a las familias endeudadas nadie les puso una pistola en la cabeza para endeudarse no es una explicación económica, es pura crueldad. La gran trampa de Milei y Caputo es separar el endeudamiento de los hogares del modelo económico que lo provoca y terminar diciendo que la culpa es nuestra".
Algunos periodistas y economistas opositores también lo criticaron fuertemente, como Ari Lijalad, que publicó: "Los que se endeudaron, ¿Les pusieron una pistola en la cabeza? La respuesta del presidente Milei a 6 millones de personas que no pueden pagar sus deudas".
Rosalía Costantino cuestionó directamente la interpretación económica del Presidente: "Milei dice que ‘nadie les puso una pistola en la cabeza’ a los argentinos para que sacaran un crédito. El Presidente responsabiliza así a los deudores cuando en realidad es pura responsabilidad de sus políticas económicas a causa del brutal ajuste".
Del otro lado, sus seguidores lo defendieron con que Milei simplemente sostuvo que cada decisión económica implica responsabilidades y que el Estado no debe hacerse cargo de compromisos privados, dos de los principales pilares de su discurso.
La otra frase de Milei que volvió a tensar la batalla cultural
El otro fragmento de la entrevista que generó un fuerte rechazo fue cuando Milei habló de la influencia cultural del kirchnerismo, las universidades, los medios y la educación. Milei le había asegurado a Majul que estaba de acuerdo con que los extranjeros paguen por la salud y la educación públicas. "Eso de que usan nuestros recursos y después se van...", comentó el Presidente.
Inmediatamente amplió el planteo hacia lo que definió como una estrategia cultural de largo plazo: "No hay que ser ingenuo, porque también la gente tiene que estar al tanto de que la estrategia de Gramsci, de tomar la educación, los medios de comunicación, la cultura, el Estado, pasó a una etapa 2.0. Y es que se le meten como estudiantes, se le meten como profesores, se le meten como investigadores".
Y después de apuntar contra Cristina Fernández de Kirchner, lanzó una peligrosa frase que provocó una nueva ola de críticas: "Entonces usted tiene terroristas disfrazados de estudiantes, terroristas disfrazados de periodistas, terroristas disfrazados de profesores, terroristas disfrazados de investigadores." Cuando Majul le preguntó si estaba hablando de una conspiración internacional, Milei respondió: "Acá no hay conspiración, yo le estoy describiendo qué es lo que pasa".
Como era previsible ante delirante planteo, la frase generó rechazo especialmente entre los periodistas, los docentes y sectores universitarios, que consideraron que comparar a estudiantes, profesores o investigadores con terroristas es cruzar un límite.
El periodista Julián Macías Tovar publicó: "Milei acaba de asegurar que en la Universidad Pública Argentina hay terroristas disfrazados de estudiantes, profesores y científicos. Es la misma retórica que usó la dictadura para torturar, asesinar y hacer desaparecer a 30.000 argentinos por su forma de pensar".
Pablo Serdán, docente de la UBA, escribió: "Esto acaba de decir Javier Milei sobre la Universidad Pública… La democracia está en peligro". Luciana Bertoia, periodista de Página 12, también cuestionó la declaración: "'Terroristas disfrazados de estudiantes, terroristas disfrazados de profesores, terroristas disfrazados de periodistas', dice Milei. Un discurso muy peligroso".
Una vez más, Milei transformó sus declaraciones en una batalla en sí misma. Para sus seguidores, mantiene una línea clara y enfrenta a quienes dominaron por años el debate público. Y para sus críticos, sus palabras dejan en segundo plano problemas concretos como la deuda de las familias o la situación de la educación pública. Y mientras en las redes sociales ambos se llevan como perros y gatos, él sigue con su agenda.
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