En junio de 2017 el youtuber fue arrestado en el Aeropuerto Internacional O'Hare de Chicago por agentes de Homeland Security Investigations (HSI) por dos cargos de producción de pornografía infantil (una en 2016 y una en 2017). Eran dos casos similares: Les pedía a sus fans menores de edad que le enviaran videos sexualmente explícitos de ellas, de acuerdo con sus instrucciones.
Pocos días después, fue enviado a prisión domiciliaria bajo la custodia de su madre después de pagar una fianza de US$100.000. Tenía prohibido usar Internet mientras esperaba el juicio.
Finalmente, en su propia confesión efectuada el febrero pasado, Austin Jones admitió que, entre 2016 y 2017, le pidió a seis chicas de 14 años "pruebas" de que eran " su mayor fan". Además, en la declaración de culpabilidad el youtuber afirma haber intentado convencer a menores en "otras aproximadamente 30 ocasione s" de mandarle fotografías y vídeos explícitos.
Según la fiscalía que llevó adelante la acusación, el youtuber persuadía a sus seguidoras prometiéndoles ofertas de trabajo como modelo: Se ofrecía a sí mismo como puente para hacerlas ganar seguidores en las redes. Todas estas conversaciones se desarrollaron a través de iMessage y Facebook.
Ahora, Austin debe dejar su casa para enfrentar una verdadera condena de una década en la cárcel. “La producción y la recepción de pornografía infantil son delitos extraordinariamente graves que amenazan la seguridad de nuestros niños y comunidades”, dijo la fiscal federal adjunta Katherine Neff Welsh en el memorando de sentencia del gobierno. “Las acciones de Jones tomaron algo de sus víctimas y sus familias que nunca podrán recuperar”.
En palabras del agente especial a cargo de las investigaciones en materia de seguridad nacional James Gibbons, "la sentencia de hoy a Austin Jones representa un gran paso hacia la justicia para las jóvenes víctimas que él manipuló y explotó".