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Si no cambian el chip están complicados por más dinero que distribuyan

Marangoni & Rodríguez abordan un tema permanente de Urgente24: los políticos, en especial quienes ejercen tareas de gobierno, están subestimando el impacto negativo fenomenal de la inflación en la economía personal, familiar y general de los argentinos. Es tan grave el negacionismo como la imposibilidad de frenar el deterioro de la moneda nacional.

Si la Administración Fernández no realiza esfuerzos eficientes para bajar el deterioro de la moneda, podría ocurrir que la desvalorización se devore el efecto positivo de distribuir tanta liquidez para obtener votos en 2021.

Resulta insólito, decadente, prehistórico que las elecciones sigan dependiendo de la asistencia monetaria del Estado a los electores. Mucho más sencillo, digno y poderoso sería que los gobernantes hicieran campaña eliminando la desvalorización de la moneda, frenando la inflación y devolviendo capacidad adquisitiva a los ciudadanos a partir de una estabilización que haría renacer la financiación a tasas y plazos convenientes para los asalariados, autónomos y cuentapropistas.

Pero no lo hacen. Renuncian en forma prematura y permanente a la gestión eficiente y se apalancan en lo de siempre: emitir moneda espuria tal como si el populismo no pudiera imaginar escenarios más interesantes. Hay que cambiar el chip gente. La mejora de los salarios ya no depende tanto de las paritarias sino de lo no tangible. Bajar la inflación, garantizar una buena salud pública y una educación gratuita de calidad y la seguridad pública, provocaría mejoras reales en el humor social sin necesidad de apelar al zafarrancho distribuidor de subsidios. 

Reducir o eliminar el deterioro de la moneda propia no pasa por mandar inspectores, planillas y amenazas sino por corregir los deterioros fiscales y monetarios existentes.

Texto de la consultora Marangoni & Rodríguez, cuyo título es "Para la inflación no hay vacuna":

"El INdEC dio a conocer un duro dato de inflación para el mes de abril. 

A pesar de lo que se esperaba desde el oficialismo, los precios avanzaron un 4,1% durante el mes, algo que frustró la expectativa ministerial de perforar el piso del 4% mensual y dar una señal de desaceleración.

Con abril cerrado, la inflación siguió trepando y llegó hasta un 46,4% en términos interanuales, acumulando una suba del 17,6% en el 1er. cuatrimestre (la mayor desde 2006), al compararla contra el mes de diciembre 2020. 

Además, durante los últimos 7 meses, el promedio mensual alcanzó el 3,9%, algo que al anualizarse se ubica muy cerca del 60% si se extendiera para el resto del año.

Entre los factores que desafían el gobierno, que todavía no logra torcerle el brazo a la inflación, se encuentra la fuerte inercia inflacionaria que ya está fuertemente arraigada en la sociedad hace varios años. 

Marangoni & Rodriguez / Informe Semanal 14-05-2021 by Urgente24 on Scribd

A ello se le suma el fuerte aumento de los commodities durante los últimos meses, con la soja llegando a los US$ 600, el trigo y maíz también subiendo fuerte y metiendo presiones por inflación de costos principalmente en lo que respecta a la cadena alimenticia.

Además, todavía se pueden ver los efectos de los altos niveles de emisión monetaria (junto con menor demanda de dinero) a los que se tuvo que recurrir durante 2020 (se sigue emitiendo en 2021, aunque en menor medida) en el comportamiento de los precios “libres”, ya que la inflación núcleo corre al 50% interanual durante abril (y es cercana al 70% anualizando los últimos meses). 

Por último, también se destaca algo de puja distributiva, que tradicionalmente juega su rol, al igual que la inercia inflacionaria.

En cuanto a las divisiones que empujaron en índice de precios hacia arriba se ubicaron las prendas de vestir y calzado con un 6% mensual, mientras que el transporte avanzó un 4,3%, al igual que equipamiento y mantenimiento para el hogar. 

Los alimentos y bebidas por su parte, crecieron un 4,3% en el mes y acumularon un incremento promedio del 4,2% durante los últimos 7 meses, algo que al anualizarse arroja casi un 64%, afectando a los estratos de la sociedad de menores ingresos, que destinan la mayor parte de sus consumos a alimentos. 

Entre los que menos aumentaron en abril se encontró la comunicación con un 0,5% mensual, recreación y cultura corriendo al 1,5% y educación al 2,5%.

Por otro lado, continúa habiendo una disociación entre las categorías que componen el índice de precios, aunque con un leve aumento de los regulados (tarifas y combustibles) parece comenzar un achicamiento de distancias. 

La inflación núcleo al crecer un 4,6% en el mes mostró un avance del 49,8% anual, mientras que los estacionales crecieron al 63,6% interanual, luego de aumentar apenas un 2,2% en el mes. 

Varios escalones por debajo se encontraron los precios regulados que, con los aumentos de los últimos meses, pudieron recortar algo de la amplia distancia que los venía separando anteriormente. 

De esta manera, con un aumento de 3,5% mensual, aceleraron su dinámica hasta un 27,6% anual. 

Por otra parte, la inflación del último trimestre sigue en altísimos niveles, ya que en los últimos 3 meses se registró un promedio del 4,2%, lo que al anualizarlo arrojaría un 63%, cercano a la núcleo y los estacionales.

Por último en relación a los precios, se destaca la disociación que hubo durante los últimos dos meses entre lo que esperaba el mercado (REM) y lo que finalmente terminó sucediendo. 

El relevamiento realizado por el BCRA esperaba para abril una inflación del 3,8% que terminó siendo 4,1%, mientras que algo similar había pasado en marzo. Se destaca porque hace unas semanas el Gobierno señalaba las altas expectativas del mercado, que terminaron siendo inferiores a lo sucedido en marzo y abril.

En un contexto donde el Gobierno no puede lograr que la inflación perfore el piso del 4% mensual, la puja por el crecimiento de los salarios se ubica en el centro de la escena. Lograr que los salarios reales crezcan o al menos le empaten a la inflación durante este 2021 electoral y post pandémico es uno de los principales objetivos que se impone el ejecutivo de cara a las legislativas.

El punto de partida para la carrera salarial del año ubica a los ingresos reales prácticamente en el fondo del pozo, ya que vienen perdiendo sistemáticamente contra la inflación desde el 2016, a excepción del 2017 con atraso cambiario, toma de deuda e incentivos al consumo.

Como puede verse en el gráfico, los salarios reales medidos por el INdEC, se ubican en promedio un 22,5% por debajo de diciembre de 2015 en lo que respecta al total registrado. 

Dicho indicador se descompone entre una caída del 26,6% real de las remuneraciones del sector público, mientras que en privado registrado mostró un descenso menor del 20,1%, aunque no deja de sorprender tamaña caída. 

En cuanto al privado no registrado (informal) se ha ubicado más cerca de lo sucedido con el sector público, ya que desde octubre de 2016 ha mostrado un descenso del
24,1% en términos reales. 

Por último, el total del índice de salarios relevados por el INdEC arroja que desde octubre de 2016, la pérdida ha sido del 19,9% por debajo de la inflación.

A pesar de la mala dinámica que muestra la película, la foto parece mostrar un panorama algo más alentador de lo que fueron los últimos 5 años. 

Lo cierto es que el índice de salarios aumentó un 13,1% entre diciembre y marzo, lo que significa que se ubicó apenas por encima de la inflación, que fue del 13% en el período. 

De esta manera lograron aumentar un 0,2% en términos reales. Haciendo zoom y buscando una desagregación de dicho indicador, los salarios del sector privado formal crecieron un 0,7% real, mientras que los del sector público avanzaron un 1,3%. 

Por su parte, el empleo privado no registrado mostró un descenso, ya que se ubicó un 2,8% por debajo del mes de diciembre al deflactar por el IPC (Índice de Precios al Consumidor) Nacional.

Si pensamos que el primer cuatrimestre del año fue lo más duro en materia inflacionaria para 2021, se podría pensar que los salarios al menos podrían empatarle al índice de precios en lo que resta del año, sobre todo a partir de las políticas de ingresos y de contención de precios que se encuentra aplicando el Gobierno, para llegar a las elecciones. 

En este contexto, luego de un buen 1er. trimestre influenciado por paritarias, los salarios podrían seguir de cerca al IPC.

En cuanto al empleo total, se siguió recuperando durante el mes de febrero y avanzó un 0,2% mensual sin estacionalidad, con un total de 11.944 miles de trabajadores formales (-1% interanual). 

Con febrero cerrado, los números arrojan que el empleo se recuperó un 1,2%
respecto a lo que fue el mínimo pandémico de 11.802 miles de trabajadores en el mes de mayo.

Sin embargo, la recuperación del empleo no ha sido pareja para todos los sectores. 

Como señalamos en informes anteriores de M&R, la recuperación de la actividad se encuentra enfocada a lo que respecta bienes y dentro de los bienes especialmente los durables, a la vez que el segmento de servicios todavía continúa rezagado tanto en términos de actividad como de empleo.

Las velocidades de recuperación en cuanto al empleo tienen una marcada disociación entre los bienes y servicios. La industria, el sector de la salud (naturalmente por la lucha contra la pandemia) y las actividades inmobiliarias han superado ya los niveles de empleo previos a la pandemia, al igual que la construcción, que se ubica un 8,9% por encima de sus mínimos de empleo.

Otros segmentos como el transporte y comunicaciones, el comercio e incluso la agricultura y ganadería (a pesar de los buenos niveles de precios) todavía no han podido recuperar los niveles previos a la pandemia. 

Más aún, segmentos como los hoteles y restaurantes todavía pueden ver el empleo un 21,5% por debajo de lo que fue febrero de 2020."

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