"Para nosotros Argentina no es ni Maradona, ni Messi, ni el Papa, ni Perón, es Natalia Oreiro y Muñeca Brava", explica una periodista rusa radicada en Argentina en el documental producido por Infinity Hill, la empresa de Axel Kuschevatzky, y dirigida por Martin Sastre, quien también estuvo detrás de otra película de Oreiro: "Miss Tacuarembó". Si bien el documental ya se había estrenado en 2016 en el Festival Internacional de Cine de Moscú, llegó a Netflix el pasado 06/08 contando una historia de crecimiento, éxito y furor alrededor de la última gira de Oreiro en Rusia en 2014.
Si bien la película por momentos cae en lugares trillados y típicos de un documental: la parte emotiva, la festiva y eufórica, entre otras, todas estas son necesarias para no solamente entender el fenómeno cultural que se va a abordar sino también por qué Natalia Oreiro es una artista a la cuál es importante echarle un ojo. No solo por su trabajo, sino por algunas cuestiones de su vida personal ya que el documental la muestra como una mujer perseverante, trabajadora y que pone a la familia primero.
"Nasha Natasha" es "Nuestra Natalia" en ruso y describe a la perfección el sentimiento de los jóvenes de Rusia por la actriz uruguaya que decidió con dolor dejar a su marido Ricardo Mollo y su hijo Atahualpa para embarcarse en una gira por diferentes ciudades rusas moviendo masas de gente. En su mayoría son mujeres las que aparecen en la película con remeras, la cara dibujada y regalos para Natalia Oreiro. Lo más interesante del documental es justamente este punto mencionado anteriormente ya que en la actriz y en sus personajes las jóvenes rusas vieron un modelo a seguir, algo a lo que aspiraban y no podían tener como ejemplo en su territorio.
Rusia desde siempre fue una sociedad rígida y conservadora, tanto en tiempos de la Unión Soviética como luego de la caída del Muro de Berlín. Es así que al día de hoy ser homosexual es considerado un crimen y las mujeres no tienen igualdad de derechos. Entonces mientras en su tierra natal veían prohibiciones, en las novelas argentinas de Oreiro veían a "Cholito" o "Milagros" el personaje de Muñeca Brava (1998) como una mujer independiente que era tímida, bonita, enamoradiza y a la vez independiente y que no le importaba el que dirán.
"No creí que se iban a acordar de mi", dice Natalia Oreiro en el docuemental durante uno de los intercambios con sus fanáticos que entre el su imperfecto español y el imperfecto ruso de la actriz se entendían perfectamente. La misma se refirió a que no creía que tendría el mismo éxito que 20 años atrás. Al parecer ocurrió lo contrario ya que cada vez hay más. El furor por Oreiro es tanto que en sus recitales las letras de sus canciones suenan más fuertes en el público que en el micrófono.Y no solo entonan las escritas por Natalia como: "Tuve Tu Veneno" o "Me Muero de Amor" sino que también las de Gilda por su película de 2016.
Y cuando el documental muestra a los rusos en un escenario bailando cumbia es donde te impacta el choque cultural de la mejor forma posible y te preguntas: ¿cómo puede ser que por momentos olvidemos a los artistas nacionales por tener el ojo puesto en Hollywood mientras que en Rusia los celebran? Desde Gilda, hasta Natalia Oreiro, creo que el documental es tan placentero al verlo porque reconoce nuestra cultura. Y quienes se burlan del mismo tal vez lo hacen porque todavía no pueden apreciar el entretenimiento rioplatense.