Es así que en Londres por ejemplo los manifestantes que se encontraban en la protesta por George Floyd derribaron una estatua de bronce del comerciante de esclavos del siglo XVII Edward Colston. A su vez, el monumento a Winston Churchill que se encuentra fuera del Palacio de Westminster en el centro histórico de la capital también fue intervenido con graffities que lo describían como un racista. Esto hizo que los londinenses se cuestionen la presencia de la monarquía y el hecho de que fue una potencia imperialista líder del intercambio de esclavos en el pasado.
Esto se puede traducir como reclamos hacia el conservadurismo y a las bases de Gran Bretaña teniendo en cuenta que si no hubiese sido una potencia colonizadora en el siglo XIX hoy no sería una de las economías líderes de Europa. Y quierase o no, el colonialismo viene de la mano de la esclavitud y comercio de esclavos afrodescendientes. Y si de imperialistas hablamos la estatua que fue dañada en Minnesota, Estados Unidos fue nada más y nada menos que la de Cristóbal Colón a quien los manifestantes le cortaron la cabeza. Colón no solamente es considerado el "descubridor o conquistador de América", sino que también es famoso por el genocidio ante los nativos americanos.
A esto se le sumó la cancelación de la película "Gone With The Wind" o "Lo que el viento se llavó" de la nueva plataforma streaming de WarnerMedia: HBO Max. Según lo que dijeron las autoridades la película iba a ser puesta en distribución otra vez con "un contexto". Aunque todavía no se entiende a que se refiere con eso. Pero más allá de eso, sin duda todas estas figuras contribuyeron en crear un escenario actual donde el racismo es una realidad que se ve reflejada de las formas más violentas: potenciadas por el poder de la autoridad como ocurrió en el caso de Floyd.
Aunque, ¿esto significa que hay que cancelarlas? ¿Borrarlas de la historia?¿Hacer como si nunca hubiese existido una película que ridiculizaba y aceptaba al racismo y la venta de esclavos? Quierase o no la historia es necesaria para entender lo que pasa en la actualidad, para contextualizar y para aprender de los errores del pasado. En las redes sociales muchos tildan a estas acciones de censura, algo que puede sonar un poco fuerte. Sin embargo de lo que realmente se trata es de una negación, una cancelación de algo que efectivamente existió y que es necesario cambiar: ¿Cómo es posible entender cualquier tipo de situación sino tenemos la oportunidad de observar el todo?
Sin ir más lejos: el Brexit. Si se niega el racismo histórico que existió en Gran Bretaña y la identidad imperial que dio forma a la potencia, hoy no se entendería por qué hay una gran parte de la sociedad que está a favor de volver a esos tiempos, a negarle la entrada al territorio a cientos de personas que tal vez pertenecen a otra raza u otra religión. En cuanto a Estados Unidos: si no se acepta que el racismo dio forma a la sociedad norteamericana de la mano de la Guerra de Secesión no se entienden fenómenos políticos desastrozos como Donald Trump.
Además la eliminación de estatuas de personalidades o de películas racistas no garantizan que se logre un cambio. Lo que tal vez si lo hace es el debate, la reflexión, el contexto, la empatía, el darle la oportunidad de interpretación del mensaje a las personas: este puede no ser el mismo para todos, y el alzar la voz ante la desigualdad.