Desde que se dieron a conocer las cifras, que fueron aproximadamente 6 millones de personas menos que el año pasado, muchos analistas comenzaron a preguntarse sobre el porqué de los números, teniendo en cuenta que las quejas de los años pasados habían sido satisfechas, entre ellas la eliminación de un presentador y que se acorte la ceremonia (siempre dura más de tres horas y ahora intentaron hacerlo más corto). Claro que el objetivo no era llegar a lo que ocurrió en 1998 cuando Titanic estuvo nominada, donde 55 millones de personas se pegaron a la pantalla.
Esto fue una gran sorpresa, empezando porque las últimas cifras publicadas por la agencia: Comscore .Inc, el ingreso en los cines a nivel global alcanzaron los $ 42.5 mil millones en 2019, y fue justamente con Avengers Endgame. Esto refleja que no es que al norteamericano no le interese el cine, sino que hay algo en los premios Oscar que no termina de conectar con ellos. Estas cifras descartan completamente la teoría que asegura que el empoderamiento de las plataformas streaming iba a tener un impacto negativo en la entrega de premios, justamente ocurrió lo contrario.
En un principio se esperaba que la audiencia sea mayor a la del año pasado, teniendo en cuenta que muchas de las nominadas habían sido estrenos de Netflix, la plataforma streaming que reúne a 67,1 millones de suscriptores solo en Estados Unidos y Canadá. Entre ellas: Marriage Story, The Irishman y The Two Popes, el mayor problema fue que ninguna de estas obtuvo un premio, excepto por Mejor Actriz de Reparto: Laura Dern. Todo fue para Parasite, 1917 y Joker. Y al parecer ese fue el problema.
Joker había captado la atención de la audiencia desde un principio teniendo en cuenta que desde su estreno hizo mil millones de dólares, es decir, las personas pagaron una entrada de cine para verla. Lo que sucedió con Parasite y 1917 es que estaban enfocadas y dirigidas a un público de nicho: consumidor de películas coreanas por un lado, y quien disfruta la buena dirección y una clase magistral de manejo de cámara. Ninguna de las dos fue un éxito de taquilla, y eso es tal vez lo que no llamó a las personas a acercarse a la televisión el domingo.
Y ahora poniendo el ojo más sobre Parasite, si bien fue festejada por todas las grandes personalidades del cine dentro del Dolby Theatre y claro está por los miembros de la Academia que la eligieron, el público no se acerca al cine a ver una película extranjera. Ya lo dijo el propio Bong Ho Joo, el director y guionista de Parasite, cuando ganó el Golden Globe: "los norteamericanos van a conocer un mundo nuevo cuando superen la barrera de los subtítulos". Y es la realidad, el norteamericano tipo no está acostumbrado a consumir películas extranjeras.
Si bien premiarlos como Mejor Película fue un gran logro para el equipo de Parasite y un gran paso que decidió tomar la Academia, dejando de lado su conservadurismo, al parecer no fue algo que esperaba el consumidor promedio, no el fanático del cine ni el analista, sino el que espera ver en la pantalla toda la opulencia que ofrece Hollywood. Sin embargo, ahora todos esos que decidieron no verlo, podrían estar interesados en abrir una puerta al cine coreano, o no, tal vez prefieren serle fiel a el universo de Marvel y Netflix.
Por otro lado, hay que decir que los números musicales, los chistes de los presentadores y hasta la aparición del rapero Eminem, no fue lo mejor que se hizo en la historia. A esto también se le suma que al ser los últimos premios, mucha gente puede verse saturada ante casi el mismo contenido semanal: ceremonias de entrega de premios con espectáculos en el medio. La Academia lo puede hacer mucho mejor, y en los estudios y resultados de audiencia está la prueba. Aunque ahora habrá que esperar un año más para probar otra vez.