Es así que un gran equipo de especialistas dirigidos por Murray comenzaron una investigación para saber cuál sería el impacto de el COVID-19 en Estados Unidos. Aunque inmediatamente se encontraron con un problema, es más que difícil encontrarse directamente con la totalidad de datos existentes y no porque el gobierno los esconda o se desdibuje la realidad como se dijo que ocurría en países como Rusia o China, sino por el hecho de que nunca se sabrá con exactitud la cantidad de infectados y si en ese caso el virus se desarrollará o no.
Según explicó el equipo a la revista Wired, los mismos se basaban en hallazgos publicados por científicos chinos que ya habían pasado por la catástrofe o los números de infectados publicado por los gobiernos y los hospitales específicamente. Es por eso que es importante establecer un modelo fijo y lo más verosímil posible para evaluar el desarrollo de la situación, lo que es un tanto imposible ya que una gran cantidad de laboratorios, universidades y centros de investigación están intentando establecer su "modelo".
Cuando hablamos de modelo, se trata de la estructura base que se va a utilizar para clasificar el virus detalladamente y en consecuencia poder estudiarlo, aunque depende cuál se utilice, cambian los resultados. Esto es lo que le ocurrió al equipo de Murray cuando en una reunión en la Casa Blanca, Deborah Birx, coordinadora de respuesta de la Fuerza de Tarea de Coronavirus, explicó que no utilizaría el modelo planteado por Murray simplemente porque le parce que faltan variables."Las predicciones de los modelos no coinciden con la realidad en el terreno", explicó Birx.
Es aquí donde comienza una lucha entre quién tienen razón y quien no, quien abarcó más y quien menos. Por ejemplo, el informe de Murray había llegado a la conclusión de que " solo importa al comienzo de un brote, ya que el Número Reproductivo Efectivo, o R t , que sigue siendo el número posible de personas infectadas, pero que puede flexionarse y cambiar con el tiempo", explica el informe citado por Wired. Sin embargo, el de Birx había tomado otro punto de partida.
Muchos se preguntan en cuanto al porqué de Birx de desechar el informe, teniendo en cuenta que en caso de haberlo aceptado tendría que haber establecido la cuarentena y distanciamiento social obligatorio, algo contraproducente para los planes de Donald Trump. Sin embargo, la misma había presentado varios informes anteriormente que alertaban sobre las consecuencias del virus y la posibilidad de que cause 2.2 millones de muertes de estadounidenses.
Por otro lado, según lo que reflejan los modelos de IHME, el distanciamiento social estaría funcionando y no se espera que ciudades como Seattle sean la próxima Nueva York. A su vez, según las últimas proyecciones arrojadas por el modelo que establecieron como base: "El hospital tendría que acomodar a 950 pacientes Covid adicionales por día durante la marejada, que debía llegar el 7 de abril. Con alrededor de 1,500 camas en cuatro hospitales, serían desbordados", explica Wired.