"(...) sólo cuando se trata de un envío muy especial, se habilita la Terminal de Cargas de Ezeiza, para recibir deliveries por vía aérea. Es más caro y exclusivo, pero también muchísimo más veloz.
Tan veloz como este paquete especial que llegó desde Sant’Agata Bolognese (Italia): un Lamborghini Huracán Evo Spyder.
Es un roadster (descapotable biplaza) con un motor V10 5.2 atmosférico (639 cv y 600 Nm), con tracción en las cuatro ruedas y caja automática de siete velocidades (con doble embrague). Acelera de 0 a 100 km/h en 3.1 segundos y alcanza una velocidad máxima de 325 km/h.
¿Quién lo trajo? Ese es el gran misterio. Lo más curioso de este caso es que ninguno de “Los Sospechosos de Siempre” reconoce haber traído este auto al país. El importador Malek Fara (que trajo algunos Lamborghini el mes pasado, ver nota) negó ser el responsable de este envío: “Yo mis autos los traigo siempre en barco”, aclaró.
Tampoco es la famosa BBCITA del coleccionista Agustín “AgusTrasten” Trajtenberg, porque ese Huracán Spyder de color muy similar no es “Evo”.
El auto fue traído al país por el empresario y coleccionista de autos Guillermo Enzo Chetta, que es dueño de un concesionario Honda en San Isidro y propietario de un equipo de competición de la categoría Turismo Nacional. El trámite de imnportación está a su nombre. El despachante de Aduanas responsable del trámite fue Carlos José Alberto González.
Según le informó la empresa XM Logística a Autoblog, el auto es 0km y viajó en barco desde Italia a Estados Unidos. Allí fue cargado en un avión y voló directo hasta Buenos Aires. El Lamborghini se trajo a pedido de un ciudadano argentino y llegó para quedarse. (...)".
El 27/08, la misma publicación había advertido que en la Terminal Zárate, el principal puerto de desembarco de autos importados en la Argentina, se recibió un embarque de Lamborghini, Rolls-Royce, Porsche y Ferrari, traídos por el empresario importador Malek Fara, representante oficial de Maserati en la Argentina, a través de su empresa Modena Auto.
Fara importó, en el pasado, varias Ferrari, Mercedes-AMG y Porsche. Ahora les sumó Rolls-Royce y Lamborghini.
Esto sucede en cualquier país de economía mediana hacia arriba pero en la Argentina resulta un escándalo a causa de la depreciación que provoca la inestabilidad prevaleciente desde la ruptura de la convertibilidad pero reivindicada por los 'progresistas' que son muy ignorantes ya que alaban prácticas que sólo licúan el salario real.
En Shanghai, gobernado por el Partido Comunista Chino, hay una gigantesca casa de ventas de Lamborghini, y no provoca ni indignación ni comentarios.
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Máximo Kirchner
Ahora bien, ¿cómo fue que el exabrupto de algún internauta, alimentado su fantasía, convirtió ese vehículo en un auto de Máximo Kirchner?
Es el capítulo de los audios por WhatsApp, que proliferan y consiguen engañar a muchos. Algunos muy bien realizados.
El resto lo consigue la voluntad del oyente / internauta. No hacen falta pruebas ni las pide alguno. Pero, en ocasiones, quien habla hasta afirma ofrecer su número de documento de identidad.
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Es curioso ese proceso de generación de difamaciones en redes sociales, que sin embargo a veces consiguen instalarse como verdades en el imaginario popular.
Muy complicado que lo que para algunos es liviano ("una joda") deviene en un hecho hasta de gravedad institucional por las consecuencias.
Esto acerca de Máximo Kirchner debería afirmarse igual si fuese acerca de Mauricio Macri.