El jefe de Estado 'coqueteó' con la creación del supuesto 'albertismo', que fue una fallida búsqueda de una identidad independiente de la jefa espiritual del Frente de Todos.
La percepción del elector promedio del Frente de Todos no es de Alberto Fernández alineado junto a CFK, aún cuando en algunos discursos, tal como el del martes 05/05 en Ensenada, él intenta presentar un frente homogéneo con su vicepresidenta.
Precisamente, tener que convocar a un acto público para demostrar la unidad, y que resulte el posterior mensaje uniforme en los medios cercanos a la pauta publicitaria gubernamental, obliga a confrontar esta necesidad con la realidad.
En cambio Kicillof no ofrece fisura, y si bien esto le puede provocar el problema del techo bajo que padece CFK, también le concede la estabilidad mencionada a su imagen.
En todos caso, el desafío para el gobernador bonaerense es cómo lograr sumar más allá del 'nicho', algo que consigue el ministro de Seguridad, Sergio Berni, cuyo vínculo con CFK no está en duda pero consigue otras adhesiones que ella no recibe.
De todos modos, Kicillof obtiene un desempeño individual que supera las expectativas de los intendentes municipales peronistas que tanto desconfiaron de él o lo criticaron durante 2020.
Ninguno de ellos ha conseguido destacar por sí mismo y todos se ubican por debajo del gobernador, inferioridad que los obliga a una consideración y disciplina que en el pasado no registraban.
En los llamados 'focus group', que son los estudios en grupos personalizados, es nítido el contraste entre Kicillof y Horacio Rodríguez Larreta. Es decir, el antagonista del jefe de Gobierno porteño no es Alberto sino el gobernador bonaerense, en especial en el marco del abordaje de la 2da. ola de la pandemia.
Aquí se produce una tensión entre el esfuerzo de Rodríguez Larreta, en esta instancia, de reivindicar su gestión de la crisis en Ciudad de Buenos Aires, y el interés de Kicillof por impedir el contraste, embolsando todo en el Área Metropolitana Buenos Aires (AMBA) como la unidad de evaluación de la crisis.
Más allá de los resultados, el recorte beneficia al gobernador en la interna del FdT ya que él es el precandidato 2023 de muchos en ese espacio.
Sin embargo, tal como es cada vez más notable en las menciones en voz alta de referentes del FdT, el otro personaje en consolidación en el espacio aunque con un perfil totalmente diferente es Sergio Massa.
En el caso de Kicillof, la cercanía con CFK le ha garantizado un insumo indispensable para gestionar Provincia de Buenos Aires en general, y el Gran Buenos Aires en particular: dinero.
El motivo de esto resulta de que Kicillof es la persona en quien CFK y La Cámpora han delegado el gran objetivo 2021: el deseado triunfo electoral.
Si bien muchos intendentes peronistas intentaron apelar a un vínculo directo con el Presidente, terminó prevaleciendo la recuperación del rol del gobernador a cargo como receptor y distribuidor de los recursos asignados por la Nación.
El problema que debe resolver el FdT consiste en que, hasta la fecha, la consigna electoral "Vacunas + Asado" está en dificultades por la escasez relativa de fármacos y la inflación que escala.
De todos modos, la influencia de Kicillof es destacada en el discurso económico de CFK, implícito en la reivindicación del rol del Estado en la Administración Biden.
Antes que irrumpiera en escena Federico Basualdo, el subsecretario de Energía Eléctrico convertido por el ministro Martín Guzmán en su mayor oponente doméstico, Kicillof había liderado críticas hacia el resultado posible del empeño de Guzmán por acordar cuanto antes con el Fondo Monetario.
De hecho, la premura de Guzmán luego se convirtió en demora del acuerdo con el FMI, tal como lo hizo notar el organismo multilateral.
Cuando estalló el conflicto de Guzmán y Basualdo, Kicillof fue quien abiertamente reivindicó a Basualdo, en público. Inevitable recordar una frase de Jorge Asis de hace algunos años: "Para liderar hay que bancar".
Esta misma actitud la reiteró Kicillof en el cuestionamiento al Poder Judicial horas atrás, utilizando como ejemplo la causa llamada 'Dólar futuro', consecuencia de una aberración que se le ocurrió a algunos 'cerebritos' del PRO para movilizar la campaña electoral 2019, cuando las decisiones políticas de un gobierno no pueden ser judicializables, al menos tal como ocurrió en ese expediente.
CFK y Kicillof estuvieron directamente imputados en ese fracasado expediente, y la cita que hizo el gobernador horas atrás le permitió a él renovar públicamente su empatía con la líder del FdT.
Kicillof apuesta ahora por un abastecimiento creciente de vacunas, que sería la salida más prolija a la situación presente.
Sin embargo, él no debería descuidar la cuestión del deterioro del valor de la moneda, que es permanente y se manifiesta en forma de inflación porque genera un enorme malestar en un universo no militante que él precisa sumar, al menos en parte.
El otro riesgo deviene de convertir el enojo con el Poder Judicial en tema de campaña electoral. No teniendo causas judiciales en su contra y estando consolidada su honestidad personal como un activo de su figura, ese conflicto puede provocarle más problemas que beneficios.
De todos modos, hay que regresar al comienzo: el hallazgo de los sociólogos a cargo de la opinión pública de la estabilidad de imagen de Kicillof ante la inestabilidad del presidente Fernández.