Según explicaron los medios locales, Kemmerich obtuvo 45 votos, uno más que el actual ministro presidente de la región y líder de la izquierda, Bodo Ramelow. Al parecer, el alemán fue apoyado por los votos de la Alternativa para Alemania (AfD), el partido de extrema derecha del país, y además por la Unión Demócrata Cristiana (CDU), el partido liderado por Angela Merkel que no había presentado ningún candidato. Aunque el gran mensaje detrás de la elección es el peso que la derecha tiene actualmente en el país.
Claro que el accionar de la CDU enfureció a la canciller alemana y no solo porque se marcó una grieta dentro de su partido del centro, sino que además se atrevieron a desafiar los valores e ideas principales que sostiene el partido de Merkel. En consecuencia, la misma exigió una repetición de la votación.
Claro que muchos lo pueden ver como un país más de Europa que cae en los brazos de la extrema derecha, como ya lo hizo Hungría, Italia con Salvini, Gran Bretaña con el Brexit y España con Vox dentro del Parlamento. Sin embargo, Alemania es un caso especial, ya que uno de los objetivos que se propusieron a nivel nacional luego del paso del nazismo fue: democracia y liberalismo económico, entre otras cosas. Aunque la gran pregunta es: ¿hasta dónde puede aguantar Alemania evadiendo la extrema derecha cuando todos los países a su alrededor ya cayeron en los brazos de la misma?
Esto ya había dado sus primeras señales en las elecciones en la región del este del pasado 27/10 cuando la ultra derecha se convirtió en segunda fuerza con un 23,4% de votos, claro que esto no fue suficiente para alcanzar a la izquierda, sí despertó una alerta en la población. Aunque este no es el único triunfo de la extrema derecha, ya que la votación parlamentaria también significó una gran grieta en su partido enemigo: Unión Demócrata Cristiana.
Si bien el elegido, Thomas Kemmerich, se vio obligado a renunciar por la presión tanto de la sociedad como de los propios partidos opositores a la idea de ver triunfar a la derecha, la situación ahora no es de lo más pacífica, ya que se repetirá la elección y esto vendrá con nuevas alianzas políticas e incertidumbre frente a cuales serán los resultados. Las protestas en la calle y la presión política fue muy fuerte durante las últimas 24 horas, tanto que las declaraciones de Kemmerich en cuanto a no colaborar con la extrema derecha, no fueron suficientes.
“Por primera vez en la historia de la República Federal, la CDU y el Partido Democrático Libre (FDP) [liberales] han estrechado la mano a los nazis. Al hacerlo, han renunciado al consenso democrático”, resumió Lars Klingbeil, el secretario general del partido de izquierda.