La alarma estadounidense consiste en que debería cesar la transferencia de recursos en tiempos en que la economía doméstica sufre una enorme caída por la pandemia.
La alarma ha crecido en particular porque el dinero estadounidense está financiando los esfuerzos de los gigantes tecnológicos de China que buscan liderar actividades en las que USA flaquea, tales como la inteligencia artificial y ls conducción autónoma o la recopilación de datos de Internet.
Las acciones de algunas de las firmas chinas más grandes que cotizan en USA, incluidas Baidu y Alibaba, quedarían impactadas si esto deviene en una legislación.
Si una empresa no puede demostrar que no está bajo control estatal o la Junta de Supervisión Contable de la Empresa Pública (PCAOB son sus siglas en inglés), no puede auditar a la empresa durante 3 años consecutivos para determinar que no está bajo el control de un gobierno extranjero, los valores de la compañía serían prohibidos para cotizar en USA.
"No quiero entrar en una nueva Guerra Fría", dijo Kennedy en el Senado -aunque él conoce muy bien el impacto de su proyecto-, pero dijo que quiere que "China cumpla con las reglas".
El senador Kennedy ha sido un defensor del levantamiento de la cuarentena por el impacto económico que provocaría el aislamiento.
En medio de los rumores argentinos de que el Estado tomaría control de acciones, en una proporción a la asistencia dada a empresas durante la pandemia, la decisión estadounidense resulta una advertencia.
Es más: también lo es para las empresas y bancos con gran participación accionaria de ANSeS (Administración Nacional de Seguridad Social).