Si bien en un primer momento se pensaba que la aparición de las redes sociales iba a contribuir al debate y a una sociedad más democrática, esta idea quedó completamente abandonada luego de las elecciones presidenciales en Estados Unidos en 2016 y el Brexit en el Reino Unido. La misma se inundó de información, muchas veces falsa y difundida por los propios partidos políticos. Es por eso que ahora los gigantes de las redes sociales como Facebook y Twitter comenzaron a tomar medidas de cara a las campañas. Ahora no solamente se alerta cuando un contenido puede ser falso sino que también desde Twitter sancionaron a las publicaciones del propio presidente Trump.
A finales de mayo se profundizó la guerra entre la Casa Blanca y las redes sociales luego de que Twitter agregara una alerta de "fake news" a uno de sus tuits. Allí comenzaron las acusaciones de que lo que hacía la red del pajarito era censura. En tanto Facebook se mantuvo estático para no perder sus lazos con Donald Trump y fue criticado por los opositores. Aunque más allás de las medidas que tomen las grandes empresas, ¿quién es el motor para las noticias falsas? Nada más y nada menos que los propios usuarios que eligen compartirlas, contestarlas y sobretodo creerlas.
Lo cierto es que las noticias falsas están en todos lados, sobretodo en tiempos de pandemia cuando el terror y la necesidad de autoprotección es lo que dirige a las personas. Es por eso que desde marzo que comenzó el aislamiento en todo el mundo que se hablaron de cientos de teorías y hechos que al final acababan siendo completamente falsos. ¿En lo que va de la cuarentena cuantas cadenas de Whatsapp les llegaron? Seguro que son incontables. Sin embargo la gran pregunta es: ¿la cuestionaron antes de reenviarla o simplemente lo hicieron porque concuerda con su ideología?
De acuerdo a lo publicado por la red de ciencia Amazings / NCYT, el equipo de Toby Hopp, de la Universidad de Colorado en Boulder (Estados Unidos) realizó una investigación para describir con exactitud quienes son las personas difusoras de noticias falsas en Estados Unidos. Para esto reunió a a 783 usuarios habituales de Facebook y Twitter mayores de 18 años y recopiló "todos sus mensajes del período comprendido entre el 1 de agosto de 2015 y el 6 de junio de 2017 (antes, durante y después de las elecciones de 2016 en Estados Unidos)", explica la publicación.
Y los resultados encontraron que: "aquellos que se autoidentificaron como extremadamente conservadores fueron los responsables de la mayor cantidad de fake news compartidas, alcanzando el 26%". Aunque eso no es todo ya que desde el otro extremo, es decir aquellos que habían asegurado ser completamente liberales, también compartieron fake news frecuentemente, representando el "17,5% de las acciones en Facebook y el 16,4% en Twitter". Esto refleja con exactitud lo que mencionamos anteriormente: el fanático es el principal difusor de noticias falsas o dudosas o simplemente fuera de contexto.
Es así que los fanáticos, los radicales, aquellos que no se toman el tiempo para poner la información en contexto y tal vez escuchar ambas campanas, siempre van a ser quienes difundan información falsa. Si bien otro factor que puede influir es la edad de la persona, teniendo en cuenta que los jóvenes tienen mayor acceso a Internet y a fuentes de información para buscan datos en caso de dudar, esto no siempre es así ya que los fanatismos existen en cualquier edad y por supuesto que son potenciados cuando existe un espacio como las redes sociales donde se posee cierto tipo de libertad donde parece que es correcto decir y hacer cualquier cosa.