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Día mundial de Acción por los Trastornos Alimentarios: “la recuperación es posible”

El 2 de junio es un día para concientizar sobre los trastornos de la conducta alimentaria, una condición de la que se sabe muy poco, pero que sufre una gran parte de la población mundial.

Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) son muchos y cada uno de ellos tiene sus propias características. Si bien, en general, casi todos alguna vez escucharon algo sobre patologías como la bulimia o la anorexia, son muy pocas las personas que tienen información suficiente sobre las mismas. 

Como ocurre con la mayoría de las problemáticas de la salud mental, hay mucha desinformación, desconocimiento y prejuicios respecto a los TCA. 

Es por esto que, cada 2 de junio, pacientes, profesionales y familiares se reúnen en el Día mundial de acción por los trastornos de la conducta alimentaria para generar conciencia acerca de lo que implica sufrir un TCA y sobre los tratamientos que existen para poder superarlos.

Argentina, a nivel mundial, es uno de los países con mayor cantidad de casos de TCA, lo que significa que la difusión sobre esta problemática es más que necesaria. 

¿Qué son los TCA?

Laura Crispino, psicóloga especializada en trastornos de la conducta alimentaria, explicó que “los TCA son cuadros clínicos, problemáticas de la salud mental multicausales”, ya que en estas intervienen distintas variables, como pueden ser biológicas, hereditarias, psicológicas, socioculturales “que hacen un interjuego para que una persona desarrolle un trastorno alimentario”.

Si bien la licenciada señaló que “la preocupación sobre la figura, el peso y la imagen está presente en mucha personas”, como consecuencia del contexto sociocultural en el que nos encontramos que sobrevalora un determinado ideal de belleza basado, en algunos casos, en la delgadez, no todas desarrollan un TCA; sin embargo, quienes sí lo hacen experimentan una “excesiva preocupación por el peso y la figura que se vuelve central en la vida de la persona, condicionándola”.

Los trastornos se pueden ver reflejados en distintas conductas o acciones, como dietas, restricciones, prácticas compensatorias, que las personas que los padecen llevan adelante para poder “regular el malestar que le genera toda esta preocupación”.

Sin embargo, la consecuencia a nivel nutricional, que se puede ver en una persona que decide modificar su hábitos alimenticios de esta manera, no es más que “la punta del iceberg”, lo más visible de los TCA. En esta línea, Crispino explicó que en estos trastornos también existen "cuestiones que están vinculadas a lo emocional", como son la elevada autoexigencia, el perfeccionismo, los problemas con el autoestima, entre otros, "que también predisponen y mantienen el trastorno de la conducta alimentaria"; es decir, que hay otros rasgos individuales o situaciones sensibles, propias de la persona, que se esconden detrás de los síntomas relacionados con lo alimentario y la imagen corporal.

Esto demuestra que los trastornos de este tipo "son mucho más que un problema alimentario en sí mismo". La persona que lo padece, cree que encuentra en esta relación con la comida una forma de sentirse mejor. Sin embargo, esto trae consecuencias tanto a nivel de la salud física como mental, ya que también afectan el estado de ánimo. 

¿Qué consecuencias pueden traer?

Laura Crispino explicó que “clínicamente los TCA pueden traer consecuencias muy graves”, pero que la situación depende de la severidad y la complejidad de cada cuadro.

“Es una de las patologías mentales con mayor tasa de mortalidad, por lo que siempre es fundamental la supervisión”, aseguró.

La licenciada también señaló que un gran porcentaje de estos trastornos comienzan en la adolescencia y que, aunque al principio pueden manifestar síntomas más leves, estos pueden volverse más difíciles de controlar, por lo que “cuanto antes se pida ayuda es mejor”.

Un contexto que no ayuda

Si bien los trastornos de la conducta alimentaria se desarrollan por distintas causas, no hay que perder de vista la relación que estos tienen con el contexto cultural en el que estamos inmersos.

En un mundo en el que la delgadez es elogiada y, muchas veces tomada como sinónimo de éxito y belleza, no es extraño que las personas se sientan presionadas o que no “encajan” en los parámetros y estereotipos establecidos. 

El de seguridad del boliche que no dejó entrar a una chica “por ser gorda”, el familiar que te elogia porque “estás más flaca”, las publicidades que ofrecen “soluciones mágicas” para adelgazar y las miles de dietas que están lejos de ser saludables, son algunos ejemplos que reflejan el contexto que nos rodea.

El 30 de noviembre de 2020, en el marco del Día Internacional de lucha contra los trastornos de la conducta alimentaria, la cuenta de Instagram de Bellamente, creada por la activista Candela Yatche, y Felicitas Paganti, periodista y seguidora del proyecto, compartieron un video que hacía una invitación puntual a sus seguidores: “cuestionemos lo que decimos, cuestionemos lo que escuchamos”.

Este se viralizó rápidamente y logró que su mensaje llegara a una gran cantidad de usuarios, alcanzando las 6.452.824 reproducciones.

Tanto el video, como la cotidianidad muestran que parte de las costumbres y hábitos de la sociedad son violentos y pueden afectar a los demás. En este punto, las redes sociales juegan un rol protagónico. Si bien estas muchas veces reproducen mensajes positivos y promueven salud, como es el caso del video de Bellamente, también existen muchas publicaciones que difunden comentarios violentos, agresivos, sexistas y discriminatorios sobre los cuerpos y otros aspectos de la persona.

“Hay cuentas que pueden actuar como factor de vulnerabilidad para el desarrollo o mantenimiento del TCA, es importante ser críticos con las cuentas que uno sigue, ser selectivos”, sostiene Crispino.

Un mensaje positivo y real

Si bien el 2 junio tiene como objetivo informar y darle más visibilidad a los trastornos de la conducta alimentaria, los profesionales que realizan distintas jornadas durante este día también se centran en la prevención y el acompañamiento a pacientes con TCA. 

Para estos casos, expertos recomiendan “tratamientos integrales”, como los que ofrece Fundación La Casita, centro especializado en el que trabaja Laura Crispino. En estos intervienen distintas disciplinas como la psicología, nutrición, clínica médica y psiquiatría, y se busca que la familia o la red de contención del paciente también se involucren en el proceso.

Además, la psicóloga se refirió a la eficacia de las terapias grupales, en las que el paciente participa de grupos coordinados por un profesional pero integrado por pares, es decir por personas que también están transitando un trastorno de alimentación.

Lo importante es que, más allá del abordaje que se elija, el Día mundial de acción por los trastornos de la conducta alimentaria busca concientizar sobre la problemática y apoyar tanto a quienes los padecen, como a las personas que acompañan. En este sentido, Crispino sostiene que "l a recuperación es posible, nunca es tarde para pedir ayuda y siempre hay tiempo para salir de un TCA".

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