Es increíble lo que le sucede a los argentinos con las monarquías. A la 'progresía' les parece casi una aberración como sistema de gestión del Estado cuando los padres de la Patria, los intachables José de San Martín y Manuel Belgrano, por ejemplo, promovían la monarquía como la institución más eficiente para las Provincias Unidas del Río de la Plata (un proyecto más interesante que el de la República Argentina), y que incluía gran parte de la Banda Oriental del Uruguay y Bolivia.
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Video by Cata Barbot
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Hay quienes afirman que, en lo profundo, muchos argentinos tienen enormes complejos históricos con la autoridad y la legitimidad, y por ese motivo tanto enojo con Máxima, comparable con la estupidez de la 'progresía' europea color naranja contra su padre, Jorge Zorreguieta, por ser funcionario civil del gobierno de facto 'Proceso de Reorganización Nacional'.
La Casa de Orange nunca opuso tantos reparos cuando obtenía los beneficios de la instalación de Ernest Bunge, nieto de Johann Bunge, fundador del Grupo Bunge, en la Ciudad de Buenos Aires. Su tío paterno Carlos Bunge ya se había casado con Genara Peña Lezica.
Mejor ni mencionar a la petrolífera Royal Dutch Shell porque ya habría que hablar de hipocresía.
Sin embargo, el mayor desquicio lo comete la Argentina subestimando a Máximo o ignorándola a causa de que ella llegó a reina ya que en el panteón de las Pampas pareciera que hay que ser 'piquetero' para obtener reconocimiento social.
Países Bajos es un país muy interesante, con el que la Argentina podría provocar sinergias tanto en lo tecnológico como lo financiero, y el monarca, Guillermo Alejandro, conoce la Argentina.
La economía de los Países Bajos tiene un bajo desempleo, casi nula inflación, un expresivo superávit en la balanza comercial, una pujante economía abierta y muy confiables finanzas públicas. ¿Nada para aprender?
Sin embargo, los vínculos entre Países Bajos y la Argentina no son ni mejores ni mayores en 2021 que antes de que Máxima iniciara su reinado consorte.
No hay beneficio en que una argentina luzca la Gran Cruz de la Orden del León Neerlandés.
Y una oscuridad lleva a otra: la heredera al trono de Países Bajos es Catalina Amalia de Orange, hija mayor de Máxima Zorreguieta.
Una oportunidad perdida, tal como sucede con Jorge Mario Bergoglio instalado en el Vaticano como el pontífice Francisco de los católicos apostólicos romanos, y que se niega a visitar la Argentina, decepcionado, aparentemente, de sus gobernantes pasados y presentes.