Ayuso denuncia un "boicot" a la Fórmula 1 y apunta contra Sánchez, La Moncloa y TVE
Ayuso acusa a TVE de intentar deslucir el éxito del Madring y convierte la cobertura de la Fórmula 1 en una nueva batalla con el Gobierno.
Ayuso acusa a TVE de intentar deslucir el éxito del Madring y convierte la cobertura de la Fórmula 1 en una nueva batalla con el Gobierno.
El choque llega mientras Madrid celebra una de sus grandes apuestas de proyección internacional: la Fórmula 1 volvió después de 45 años, con unos 350.000 espectadores previstos y cientos de millones de euros de impacto económico. Pero el estreno también quedó atravesado por el costo del circuito, las restricciones alrededor de Ifema, las protestas por el ruido y vecinos que incluso optaron por abandonar sus casas durante el fin de semana.
Para Ayuso, poner esas controversias en primer plano forma parte de un intento por empañar el éxito del evento. La discusión, sin embargo, abre una pregunta más incómoda: ¿qué mostró realmente TVE para provocar semejante reacción? La televisión pública habló del negocio y de los beneficios del Madring, pero también puso la lupa sobre aquello que el Gobierno madrileño preferiría no convertir en protagonista.
Ayuso no se limitó a mostrar su desacuerdo con la cobertura. En plena celebración del Gran Premio, publicó un mensaje dirigido directamente contra la televisión pública: “Avergüenza la cobertura que la televisión pública (TVE) está haciendo del Gran Premio de España de Fórmula 1. Este canal está al servicio del Gobierno...”. A continuación acusó a la cadena de intentar restarle brillo al evento y defendió al Madring como una oportunidad y un motivo de orgullo que, a su juicio, trasciende incluso a Madrid.
La reacción llega porque TVE dedicó una parte importante de su cobertura a aquello que rodea al espectáculo fuera de la pista. Durante los últimos días aparecieron en sus programas vecinos de Valdebebas y Las Cárcavas denunciando ruido, problemas de movilidad y restricciones para acceder a sus viviendas, mientras RTVE.es puso también el foco sobre el costo económico del proyecto, la inversión de Ifema y el fuerte aumento de los precios hoteleros durante el fin de semana. Al mismo tiempo, la propia cadena informó sobre los 470 millones de euros de impacto económico previstos, los 8.850 empleos y los cerca de 350.000 espectadores, por lo que el choque no pasa tanto por la ausencia de datos positivos como por el peso que se dio a las polémicas.
Para Ayuso, ese encuadre convierte la cobertura en una batalla política: mientras la Comunidad presenta el regreso de la F1 a Madrid después de tantos años como uno de sus grandes éxitos internacionales, TVE coloca junto a esa postal los costos, las protestas y las molestias que genera el circuito. Y ahí aparece el conflicto que ya excede a la televisión pública, porque las mismas quejas por ruido, financiación y movilidad fueron recogidas durante semanas por numerosos medios españoles. La discusión, por lo tanto, ya no es solamente qué ocurre en Madring, sino qué parte de esa realidad debe ocupar el centro del relato.
El estreno deportivo ya tiene vencedor, pero fuera de la pista el debate sigue abierto. Durante las pruebas previas de Fórmula 3, la plataforma Stop F1 Madrid instaló un sonómetro junto a viviendas cercanas a Ifema y registró una media de 102,7 dBA, máximos de 107,7 y picos de 109,1, frente a los 55 decibelios que se toman como referencia habitual en áreas residenciales. Las mediciones fueron realizadas cuando apenas rodaban unos pocos monoplazas, un dato que alimentó durante semanas el temor sobre el impacto acústico del Gran Premio.
El Ayuntamiento respondió con pantallas acústicas, barreras naturales y otras medidas correctoras, además de sostener que los Fórmula 1 actuales generarían menos ruido que los F3 utilizados en aquellos ensayos. Pero el conflicto no desapareció con el comienzo de la competencia. Vecinos entrevistados por TVE denunciaron durante el propio fin de semana picos cercanos a 80 decibelios dentro del entorno residencial, sumados al ruido de helicópteros, megafonía y un dispositivo que obligó a residentes y trabajadores a utilizar acreditaciones especiales para acceder a determinadas calles. Algunos afectados anunciaron incluso que recopilarán mediciones para intentar llevar el caso a los tribunales.
Ahí está precisamente el punto que complica la acusación de Ayuso contra TVE. Las quejas acústicas no nacieron de la televisión pública ni fueron difundidas únicamente por ella: Telemadrid, Europa Press y otros medios ya habían informado antes de la carrera sobre los mismos registros y sobre las acciones judiciales abiertas contra el proyecto. Stop F1 Madrid mantiene recursos contra aspectos urbanísticos y licencias vinculadas al circuito, mientras colectivos ecologistas denunciaron que las excepciones autorizadas para el Gran Premio podían convertirse en una auténtica “barra libre” de ruido.
Por eso la batalla política abierta por Ayuso tiene dos planos distintos. Madrid acaba de recuperar la Fórmula 1, reunió a cientos de miles de aficionados y ya tiene a Kimi Antonelli como primer ganador del nuevo Madring; pero el éxito deportivo no elimina el conflicto urbano que acompañó al proyecto desde antes de que se apagara el primer semáforo. La discusión sobre cómo contarlo, y cuánto espacio deben ocupar esas molestias frente a la imagen internacional del evento, es ahora parte del propio espectáculo.
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