Aginsky: -El de Urgente 24.
Mainhard: -Claro. Otro.
Mainhard: -Mirá, quizás no es tan importante, pero me pasó con una clienta, una estafa muy ordinaria. Una chica con mucha capacitación académica. Eran dos personas, en realidad, y la abordaron por ingeniería social; lo hicieron muy bien. Le instalaron un software legítimo, pero con fines maliciosos: una aplicación que se usa para arreglar computadoras a distancia, que te abre una puerta para que otra persona dirija tu dispositivo. Le dijeron: «Está siendo atacada en este momento, tenemos que ayudarte, tenés que bajar esta aplicación, fijate que la vas a encontrar en la tienda de aplicaciones de tu teléfono», lo cual es legítimo. El abordaje duró 3 horas, le instalaron el software y empezaron a operar en lugar de ella. Le sacaron, creo, $21 millones en distintos créditos. Le transfirieron todo lo que tenía: no me acuerdo si era en un money market, de disponibilidad inmediata, otros $10 millones que tenía para cambiar el auto. Después le transfirieron el sueldo y le pidieron un adelanto de sueldo. Un descontrol.
Lo que más me conmovió de esta clienta no fue el hecho, porque de esto vemos todos los días, en mayor o menor medida. Me llamó una señora que vendió el departamento y la abordaron con una modalidad como la que te conté antes, que se llama pig butchering, la de inversión cripto, y le sacaron US$ 150.000: los ahorros de toda su vida. Esta chica estaba desmoronada mentalmente. Me dijo: «Yo siento que sufrí una violación». Y le dije: «Lo que vos sufriste es una lesión». Si alguien te roba por la calle, es un robo de celular y, aparte, lesiones graves, porque si te pegan piñas te lastiman. Acá se producen lesiones psíquicas. De hecho, la justicia en Córdoba procesó hace poco a un chico de un colegio que había publicado imágenes falsas de una compañerita con un cuerpo desnudo. Uno podría decir que eso no es delito, porque es artificial, pero la justicia dijo que provocó lesiones psíquicas graves. Y ojo, aprovecho para decir que a partir de los 14 años hay un régimen de punibilidad distinto del que había antes. Esta chica estaba así, desmoronada, y lo resolvimos. Nos llevó mucho tiempo, casi un año resolver toda la cuestión, pero pudimos parar los créditos y restituirle el dinero. Y así te puedo contar. Cada uno que viene al estudio con un problema de estafa digital se encuentra con esto. Un medio periodístico, por ejemplo, podría haber sido usado para difundir cualquier tipo de noticia, y ¿qué hacés con esa credibilidad? ¿La recuperás? Sacás un comunicado: «Nos robaron, fuimos víctimas de un ciberataque». En ese caso se lo utilizó como vehículo, que era en realidad para lo que lo hicieron, para una estafa cripto. Entonces, siempre les digo la misma frase, que ya no hace mucho efecto: «Bueno, pero por lo menos no te lastimaron, es plata, se recupera». Y no, porque te generan daños a la reputación y daños psíquicos. Esta chica quedó medicada. Resolverlo, para mí, si bien fue largo, no fue tan complejo, y fue una satisfacción enorme.
Claves de la entrevista a Ariel Aginsky:
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La estafa como engaño emocional: Las ciberestafas no dependen exclusivamente de la tecnología, sino de vulnerabilidades humanas ancestrales como la ambición, la necesidad económica o el deseo de afecto (aprovechándose de emociones previas incluso a la imprenta).
Evolución exponencial de las amenazas: Los ciberataques ocurren en una curva tecnológica que pasó de ser gradual a exponencial, requiriendo sistemas de defensa y regulaciones mucho más dinámicas.
El cibercrimen como una industria organizada: Las estafas masivas no son hechas por un hacker aislado en su habitación, sino por verdaderos ejércitos corporativos y call centers entrenados durante semanas para manipular a las víctimas.
La vulnerabilidad de las plataformas y el caso Binance: Los ataques a gran escala (como el hackeo a Binance donde se extrajeron fondos mediante vulnerabilidades en contenedores e inyecciones de órdenes) demuestran que las amenazas buscan tanto el lucro como socavar la credibilidad del sistema financiero.
El rol de las criptomonedas estables y su congelamiento: Herramientas como las criptomonedas estables (USDT, USDC) permiten a las empresas emisoras congelar fondos de forma inmediata ante un robo, actuando como un cortafuegos que mitiga el impacto antes de que intervenga la justicia tradicional.
El impacto psicológico y las "lesiones psíquicas": Las ciberestafas y los robos digitales no solo generan un daño patrimonial, sino también graves afectaciones emocionales y psicológicas en las víctimas, equiparables a una violación a su intimidad o seguridad personal.
La neutralidad tecnológica en las leyes: Los legisladores deben redactar las normas evitando caer en la obsolescencia rápida, utilizando un enfoque de neutralidad tecnológica para acompañar la evolución de las herramientas digitales.
El desafío de la formación de los jueces: Uno de los mayores retos legales es que operadores judiciales de generaciones anteriores logren comprender con agilidad la naturaleza de los conflictos digitales, la prueba electrónica y la lógica de los delitos informáticos.
El poder de modelado de los algoritmos y la IA: Las redes sociales y los sistemas de inteligencia artificial tienen la capacidad de moldear el pensamiento, la percepción de la realidad y el comportamiento de las personas mediante la personalización masiva de contenidos.
El rol de las plataformas y la responsabilidad objetiva: Así como ocurre con los bancos, las empresas tecnológicas y de inteligencia artificial enfrentan el dilema de asumir una mayor responsabilidad sobre el uso y las desviaciones de sus herramientas (como agentes autónomos que vulneran barreras por iniciativa propia).