"Los dispositivos que calientan el tabaco exponen a los usuarios a emisiones tóxicas similares a las que se encuentran en el humo de un cigarro, muchos de los cuales pueden causar cáncer. Además, los cigarrillos electrónicos, por sí solos, están asociados a un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, trastornos pulmonares y efectos adversos sobre el desarrollo del feto durante el embarazo", ha señalado la OMS.
Por todo ello, el organismo ha destacado la necesidad de que los países regulen estos productos para proteger a la población y, especialmente, a los jóvenes, el "objetivo clave" de la publicidad y comercialización de estos productos.
Actualmente, los cigarrillos electrónicos están prohibidos en 30 países, mientras que los dispositivos de calentamiento de tabaco están prohibidos en unos 5 países. No obstante, la OMS ha señalado que en algunos países estos productos están disponibles sin ningún tipo de restricción.
Informe en España
En tanto, cardiólogos de la Fundación Española del Corazón (FEC) han avisado, con motivo del Día Mundial sin Tabaco, que los cigarrillos electrónicos son nocivos para la salud cardiovascular y respiratoria, a pesar de que algunos no lleven nicotina.
Según la última Encuesta sobre Uso de Drogas en Enseñanzas Secundarias en España ('Estudes'), el 48,4 % de los estudiantes de 14 a 18 años ha utilizado en alguna ocasión cigarrillos electrónicos.
"Aunque bien es cierto que algunos de estos dispositivos no llevan nicotina, sí generan residuos con otro tipo de compuestos que también son nocivos para la salud cardiovascular y respiratoria", ha dicho la vocal del Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT) en representación de la FEC y miembro de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), Rosa Fernández Olmo.
Por ello, y con motivo de alentar a los jóvenes convertirse en una generación libre de tabaco, la FEC se ha unido a la campaña puesta en marcha este año por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Y es que, el tabaco es la segunda droga más extendida entre los estudiantes de 14 a 18 años por detrás del alcohol.
En este sentido, Fernández Olmo ha aludido al estudio 'Alspac', publicado hace poco más de un año en European Heart Journal, en el que se concluye que el consumo de tabaco (y alcohol) entre adolescentes, incluso en pequeñas cantidades, se asocia con un aumento de la rigidez arterial, un biomarcador que aporta información sobre la posibilidad de desarrollar enfermedad arterial de manera más precoz entre los jóvenes fumadores frente a aquellos que no fuman.
Los problemas de la nicotina
La nicotina es un oxidante que aumenta la frecuencia cardiaca y produce disfunción endotelial, es decir, hace enfermar las paredes de las arterias provocando que exista una mayor predisposición a sufrir un evento cardiovascular.
"A pesar de la evidencia, el problema es que los jóvenes banalizan las consecuencias del consumo de tabaco", ha aseverado la cardióloga del Hospital Universitario de Jaén, para señalar que la encuesta 'Estudes' ha evidenciado también que el 28,7% de los estudiantes que han fumado en el último año no se ha planteado nunca dejar de fumar.
"Para hacer una buena prevención del tabaquismo hay que empezar desde el principio, por lo que el mensaje es claro: la mejor prevención es no empezar a fumar. En este sentido, es importante buscar sinergias para abordar este problema desde su origen", ha zanjado el presidente de la FEC, Carlos Macaya.