El estudio transversal examinó la ingesta de alcohol actual y de por vida de más de 500 participantes. Los investigadores encontraron que la ingesta moderada de alcohol durante toda la vida (menos de dos bebidas al día) se asoció significativamente con niveles más bajos del péptido beta-amiloide en el cerebro.
En comparación, las personas que nunca bebieron o tomaron solo una bebida a la semana o, por otro lado, tomaron 14 o más bebidas a la semana, todas tenían niveles más altos del péptido.
Se cree ampliamente que el péptido beta amiloide, que es una forma de placa, impulsa el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer. Sin embargo, hay que investigar más sobre el papel de este en la enfermedad.
Aunque la relación entre el péptido beta amiloide y el Alzheimer puede no ser causal, los estudios de las últimas dos décadas sugieren que, si bien el consumo excesivo de alcohol parece desempeñar un papel en la aparición de la demencia (de la cual el Alzheimer es la forma más común), el consumo de alcohol de leve a moderado se asocia con un riesgo reducido.
Es importante tener en cuenta que estos estudios suelen pedir a los participantes que informen por sí mismos sobre sus antecedentes de consumo de alcohol durante toda su vida, y que existen otros riesgos potenciales para la salud derivados del consumo diario de alcohol.
Sin embargo, esta investigación nos acerca un paso más a comprender si una copa de vino por la noche podría mantener intactas nuestras habilidades cognitivas a medida que envejecemos.