El ejercicio es un poderoso refuerzo de las defensas. Según los Institutos Nacionales de Salud, el ejercicio puede eliminar las bacterias de los pulmones y las vías respiratorias, lo que puede reducir las posibilidades de contraer resfriados y gripe; hacer que los anticuerpos y los glóbulos blancos circulen más rápidamente a través del torrente sanguíneo, neutralizando potencialmente más rápidamente a los invasores que causan enfermedades; y retardar la liberación de hormonas del estrés, que se sabe que deterioran la inmunidad.
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Subir las defensas: haga ejercicio diariamente.
La buena noticia: no es necesario que empiece a entrenar para un maratón. Puede obtener estos beneficios de estimulación inmunológica con una cantidad moderada de ejercicio, incluso caminando 20 minutos al día.
Reduzca el estrés
Trate de evitar o aliviar el estrés severo, que sabemos que a veces puede afectar el sistema inmunológico. El estrés crónico hace que el cerebro produzca más cortisol, la hormona del estrés, que tiene una serie de efectos físicos negativos, incluida la inmunidad debilitada. Según la Sociedad Estadounidense del Cáncer, las personas que experimentan estrés crónico son más propensas al resfriado común y a infecciones virales como la gripe.
Tener un descanso de calidad
Mientras reduce el estrés, asegúrese de relajarse lo suficiente como para dormir lo suficiente todas las noches. El sueño es cuando una variedad de sistemas corporales importantes descansan y se reinician, incluidos el corazón, el cerebro y sus defensas. Un creciente cuerpo de investigación ha relacionado el sueño de mala calidad con una amplia gama de enfermedades graves, que incluyen cáncer, enfermedades cardíacas y demencia. Para mantener su inmunidad en plena forma, expertos como la National Sleep Foundation recomiendan que los adultos duerman de siete a nueve horas cada noche.