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La larva de la harina (Tenebrio molitor) y el grillo doméstico (Acheta domesticus).
El grillo de la casa tiene una mayor cantidad de proteína que la espinilla "alrededor del 60% al 70% de proteína", dice Oscar Silva, fundador de la empresa de entomocultivo GotanBug.
Barritas de chocolate, harinas de sabores y 'snacks' que "camuflan" a los grillos y larvas serán la primera experiencia de los consumidores lusos, una apuesta para que el consumidor "acepte" lo mejor posible a los insectos.
Para Guileh Pereira, responsable de Portugal Bugs, una empresa de producción de insectos, el reto ahora es conseguir "derribar prejuicios". Y pronosticó que en un futuro "los insectos saborizados serán más habituales". Los grillos con sabor a jamón o queso pueden convertirse en las nuevas papas fritas o maní para acompañar la cerveza.
Este consumo también trae efectos positivos al medioambiente. Por ejemplo, en cuanto a los gases de efecto invernadero, se reduce en un 1.000% en comparación con las vacas y el uso de recursos hídricos es cercano a cero, ya que los insectos obtienen su fuente de agua de las verduras que consumen.