Luego, los participantes midieron sus niveles de azúcar en la sangre. Después de 3 horas, los participantes comieron un almuerzo alto en carbohidratos y volvieron a controlar su nivel de azúcar en la sangre.
Más tarde, se evaluó el apetito de todos con un cuestionario.
Los investigadores encontraron que las personas que consumían proteínas adicionales en el desayuno tenían niveles más bajos de azúcar en la sangre y un apetito reducido más tarde en el día en comparación con aquellos que consumían menos proteínas.
Esto es así porque las proteínas tardan más en digerirse que los carbohidratos, lo que explica por qué pueden suprimir el apetito. El estudio también sugiere que cuantas más proteínas se consuma, más durará el efecto.
Esta información podría ser útil para las personas que luchan contra los antojos por la tarde o que necesitan ayuda para perder y controlar su peso.
Aunque este estudio utilizó leche y proteína de suero en polvo, los investigadores agregaron que es concebible que cualquier fuente de proteína funcione también.
Otro estudio publicado en octubre de 2017 en el Journal of the American College of Cardiology encontró que las personas que regularmente se saltean el desayuno pueden tener más placa arterial que las que no lo hacen.
La acumulación de placa en la capa interna de la pared de una arteria, enfermedad conocida como ateroesclerosis, puede llevar a estrechamiento e irregularidad. Cuando la estrechez es severa, hay riesgo de que se pueda obstruir completamente.