3. Desarrolla un estado de testigo
Eres más grande que tu miedo. Eres más grande que la ansiedad. Cuando te des cuenta de que estás estresado o abrumado, piensa: “no soy esta emoción. Puedo centrarme. Puedo desconectarme amorosamente de este estado abrumador y atestiguar amorosamente los sentimientos que estoy experimentando”. Darte cuenta de que eres más grande que el sentimiento, te relajará y ofrecerá otra perspectiva.
4. No eres responsable por el karma de otros
No dejes de recordarte que todo el mundo se merece la dignidad de seguir su propio camino. Esto te ayudará a evitar sentirte inapropiadamente responsable por lo que están atravesando los demás.
5. Visualiza
Imagina una luz blanca divina que sale de la corona de tu cabeza mientras que la oscuridad fluye de la base de tus pies. Esto reduce el estrés manteniendo el flujo de energía en tu cuerpo.
6. Pon tu mano sobre tu corazón
Justo como las mujeres consuelan a sus bebés dándoles palmaditas en el pecho, tú puedes poner tu mano sobre tu corazón para calmarte. El corazón está en medio del pecho, el centro del amor incondicional. Cuando lo toques, el amor se activará y empezará a enviar bioquímicos dichosos llamados endorfinas por todo tu cuerpo.
7. Practica la autocompasión
Tus pensamientos hacen una diferencia. Sé dulce contigo mismo cuando sea posible, evita castigarte. Recuerda mostrarte compasión cuando sientas estrés o angustia emocional. Reemplazar pensamientos negativos con positivos mejora tu bienestar.