Los resultados mostraron que los participantes ganaron entre 0.77 y 1.80 kilos comiendo una porción de nueces (14 gramos al día). "El aumento en el consumo de cualquier tipo de fruto seco se asoció con un aumento de peso menor a largo plazo y un menor riesgo de obesidad en general", explican en el estudio y aseguran que la ingesta de frutos secos se asoció con un riesgo 15% menor de obesidad.
La sustitución de carnes procesadas, papas fritas de paquete o postres por media porción de nueces hizo que los participantes del estudio aumentaran entre 0,41 y 0,70 kilos en cuatro años, que es prácticamente nada, aunque el estudio podría ser no aplicable a toda la población, ya que la muestra fue solo a personas de nivel económico medio.
De todas formas, los científicos aseguraron que comer frutos secos no es lo único que se debe hacer para mantenerse en peso."Los hallazgos se cumplieron después de tener en cuenta los cambios en la dieta y el estilo de vida como el ejercicio y la ingesta de alcohol", aclararon.
La razón por la que el fruto seco es un gran aliado para el descenso de peso es la siguiente: masticar nueces implica un mayor esfuerzo y más gasto de energía. También, su altos valores de fibra hacen que la persona sienta más saciedad durante más tiempo.
Otro trabajo publicado en European Journal of Nutrition, con una duración de 8 años y con una muestra de más de 350.000 personas, determinó que "una mayor ingesta de frutos secos se asoció con un menor riesgo de sobrepeso u obesidad" en comparación con otras personas que no consumen estos alimentos.