El consumo a largo plazo de una alimentación basada en plantas y el cambio a dicha dieta a partir de la adultez temprana, se asoció con un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares.
Este grupo de afecciones refieren a cualquier problema que afecte al corazón. Hay muchos tipos, algunos de los cuales se pueden prevenir con hábitos saludables, como la alimentación. Los más frecuentes son: enfermedad coronaria, arritmia, miocardiopatía, infarto, insuficiencia cardíaca, entre otros.
image.png
En la alimentación basada en plantas, las frutas y las verduras son la base. Luego le siguen los granos enteros (por ejemplo arroz, quinoa o avena); las legumbres; y, por último, las grasas saludables (palta, aceite de oliva, frutos secos, etc).
Flexibilidad
Los hallazgos son consistentes con las afirmaciones de que una dieta centrada en plantas y rica en nutrientes ayuda a prevenir el desarrollo de enfermedades cardiovasculares.
Sin embargo, parece que la exclusión completa de los alimentos de origen animal de la dieta no es necesaria, asegura el estudio.
En este sentido, un aspecto importante que los autores destacan es que una dieta flexible mejora los resultados cardiovasculares. Es decir que lo importante es que los alimentos vegetales nutricionalmente ricos sean el componente central, pero se pueden integrar subconjuntos de productos animales.
Los investigadores no desaconsejan el consumo en pequeñas cantidades de:
- productos lácteos bajos en grasa
- pescado no frito
- aves no fritas
“Parece que la exclusión completa de los alimentos de origen animal de la dieta no es necesaria”, dice el informe.
En resumen, nuestro estudio muestra que el consumo a largo plazo de una dieta nutricionalmente rica y centrada en plantas se asocia con un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares (ECV). Además, una mayor calidad de la dieta centrada en las plantas desde la edad adulta joven se asocia con un menor riesgo posterior de ECV durante la mediana edad, independientemente de la calidad de la dieta anterior En resumen, nuestro estudio muestra que el consumo a largo plazo de una dieta nutricionalmente rica y centrada en plantas se asocia con un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares (ECV). Además, una mayor calidad de la dieta centrada en las plantas desde la edad adulta joven se asocia con un menor riesgo posterior de ECV durante la mediana edad, independientemente de la calidad de la dieta anterior