El detalle adquiere otra dimensión por todo lo que venía ocurriendo alrededor del argentino. Deco se reunió días atrás con Fernando Hidalgo, representante del delantero, y ambas partes acordaron abandonar la presión pública para intentar una última vía diplomática. El plan publicado por AS era concreto: Julián debía regresar con normalidad, pedir primero una conversación con el Cholo y después sentarse con la dirigencia para reiterar que quiere marcharse y que su destino elegido es Barcelona.
Pero el primer interlocutor no está. Y con Miguel Ángel Gil Marín tampoco parece haber demasiada urgencia. Jota Jordi aseguró este lunes que el futbolista había solicitado una reunión con el consejero delegado hace diez días y que recibió como respuesta: “no hay nada que hablar, nos vemos el día 10”. Según el periodista de El Chiringuito, esa conversación tampoco se había producido durante las primeras horas de la jornada.
Desde el entorno mediático más cercano al Barcelona, la situación ya empieza a interpretarse como una nueva muestra del trato que está recibiendo el delantero. No existe ninguna prueba de que el DT haya organizado sus días libres específicamente para evitar al ex River Plate ni de que Gil Marín haya ordenado retrasar las conversaciones, pero el resultado práctico termina siendo exactamente el que más beneficia al Atlético: pasan los días y la negociación no avanza.
Porque el tiempo, en este caso, juega de un solo lado. Los rojiblancos no quieren vender, Simeone acaba de alinearse públicamente con esa postura y el mercado continúa consumiendo jornadas mientras el FC Barcelona necesita una respuesta para decidir hasta dónde lleva su ofensiva. Si la conversación prevista se desplaza al miércoles, luego al jueves o vuelve a demorarse, cada día reduce el margen de maniobra de quienes pretenden sacar al nueve del Metropolitano.
El Atlético cayó 3-1 ante Manchester City antes de regresar a Madrid. Todo el plantel volvió a las inmediaciones del club, pero Simeone no lo hará hasta el miércoles.
FOTO: GREG BAKER / AFP
Puede ser simplemente una consecuencia del calendario de vacaciones. También puede terminar funcionando, voluntariamente o no, como la estrategia más sencilla para sostener una decisión que el Atlético ya tomó: no abrir una negociación que no quiere tener.
Julián busca repetir la fórmula que ya le funcionó con Guardiola
La estrategia de Julián Álvarez tampoco nace de la nada. El argentino ya atravesó una situación parecida antes de llegar al Atlético y aquella experiencia explica en buena medida por qué ahora insiste tanto en sentarse cara a cara con Simeone y la dirigencia antes de llevar el conflicto a otro terreno.
En Manchester City tampoco hubo una ruptura pública. Después de dos temporadas en Inglaterra, Julián entendió que necesitaba un papel más importante y trasladó directamente esa inquietud a Pep Guardiola. Tiempo después contó que en aquellas conversaciones le explicó que quería disputar más minutos y tener mayor protagonismo en determinados partidos. La respuesta del entrenador fue bastante distinta a la que está encontrando ahora en Madrid: “Si yo sentía que ahí no los iba a tener, él me dio la libertad de elegir”.
El City terminó aceptando su deseo y en el verano de 2024 permitió su salida al Atlético, que pagó una cifra cercana a los 75 millones de euros fijos más variables. No hubo rebeldía, sanciones ni una guerra pública entre futbolista y entrenador. Guardiola entendió que tenía delante a un jugador que quería cambiar de proyecto y el club abrió una negociación que terminó convirtiendo a Julián en una de las ventas más importantes de su historia.
Eso es, en esencia, lo que el delantero intenta reproducir ahora. Tras la última reunión de Deco con Fernando Hidalgo, su representante, el plan pasó por reincorporarse con absoluta normalidad al Atlético y trasladar nuevamente su deseo puertas adentro: primero al Cholo y después al CEO colchonero. AS ya había señalado que esa conversación privada era uno de los pocos movimientos capaces de mantener abierta la posibilidad de un traspaso al Barcelona.
La diferencia está en la respuesta. Guardiola escuchó al futbolista y terminó concediéndole margen para decidir su siguiente paso; el Atlético, por ahora, ni siquiera parece dispuesto a abrir esa discusión. Gil Marín sostiene públicamente que Julián no está en venta y Simeone acaba de alinearse con la postura institucional. Ahora, con el esperado cara a cara aplazado como mínimo hasta el miércoles, el argentino deberá comprobar si en Madrid todavía existe espacio para una salida dialogada como la que consiguió en Manchester o si esta vez su deseo chocará contra una puerta cerrada.
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