Explota el caso Julián: un directivo del Atlético de Madrid negoció en secreto con el Barça

Carlos Bucero habría mantenido contactos extraoficiales con Deco para explorar la venta del argentino, una maniobra que desató una guerra interna.

El caso Julián Álvarez acaba de adquirir una dimensión que amenaza con sacudir la estructura del Atlético de Madrid. Lo que parecía una pulseada de mercado entre el delantero, el FC Barcelona y la dirigencia rojiblanca ahora expone una posible fractura interna y coloca bajo sospecha a uno de los principales ejecutivos de la institución.

El conflicto permanecía abierto desde el traspaso frustrado al Barça. El Atlético rechazó la operación, el argentino no consiguió la salida que buscaba y el enfrentamiento público entre Miguel Ángel Gil Marín, Joan Laporta y las dos instituciones terminó de encender a la hinchada. Julián fue silbado ante Villarreal y volvió a recibir pitos cuando ingresó en el derbi, aunque la victoria sobre Real Madrid dejó una primera señal de distensión: al finalizar el encuentro también se escucharon aplausos desde las tribunas.

Desde ese primer detonante en el mundial, cada episodio alrededor del jugador fue interpretado en clave de mercado. Sus tres ausencias consecutivas a los entrenamientos por una “indisposición” alimentaron las sospechas, mientras su salida directa hacia el vestuario ante el submarino amarillo aumentó el malestar, pese a que Simeone aclaró que esa decisión había partido del club. Distintas versiones señalaron que Gil Marín le habría prometido facilitar su marcha si llegaba una oferta de 150 millones de euros y expresaba públicamente su deseo de salir. Días atrás apareció otra supuesta condición: si alcanza los 20 goles esta temporada, el Atlético le reduciría la cláusula para permitirle negociar nuevamente su futuro. Esta última versión fue revelada por Pipi Estrada en El Chiringuito, pero no cuenta con confirmación oficial.

Todo ese relato, que incluía incluso una presunta cena entre Julián y Gil Marín para acordar las condiciones de una futura salida, acaba de quedar bajo discusión. El Confidencial divulgó una información que traslada el conflicto desde el campo hacia los despachos: Carlos Bucero, director general de fútbol del Atlético, habría mantenido contactos extraoficiales con Deco para explorar la venta al Barcelona sin que el resto de la cúpula estuviera informado. La revelación abre una pregunta más delicada que el propio fichaje frustrado: quién negociaba realmente por Julián y hasta dónde llegaba el conocimiento del CEO.

Carlos Bucero y Deco: la conversación que rompió la versión del Atlético

La revelación parte del testimonio de una fuente cercana a la operación. Según la reconstrucción publicada por El Confidencial, Carlos Bucero exploró personalmente con Deco la posibilidad de vender a Julián Álvarez al Barcelona, pero lo hizo sin comunicar esos movimientos al resto de la cúpula rojiblanca. No se habla de una oferta formal ni de un acuerdo cerrado, sino de contactos extraoficiales destinados a comprobar si todavía existía margen para reactivar el traspaso.

Bucero habría considerado que el Atlético no debía clausurar completamente esa posibilidad después del profundo deterioro de la relación con el futbolista. Sin embargo, la gestión también escondería una disputa de poder: la información sostiene que el director general pretendía recuperar protagonismo dentro de la operación y “erosionar” la posición de Mateu Alemany, con quien mantiene una relación muy tensa. El intento de avanzar sin incluirlo habría agravado un enfrentamiento que ya atravesaba el funcionamiento del área deportiva.

El organigrama permite comprender la gravedad de esa acusación. Bucero coordina las diferentes direcciones deportivas del Atlético, mientras Alemany es el máximo responsable del primer equipo masculino y del Atlético Madrileño (el equipo filial). El propio club presentó al exdirectivo del Barça como integrante del equipo de Bucero, una estructura que obliga a ambos a intervenir en las grandes decisiones del mercado. Si las conversaciones con Deco existieron en los términos publicados, el director general no solamente se habría apartado de la línea marcada por Gil Marín: también habría evitado a la persona encargada de conducir las negociaciones deportivas.

Hansi Flick había elegido a Julián Álvarez como prioridad para el puesto de nueve. Bloqueada la operación y tras las salidas de Ferran Torres y Lewandowski, Deco cerró el fichaje de Gabriel Jesus.

La contradicción alcanza directamente al discurso institucional. Gil Marín había asegurado que la decisión de no negociar con Barcelona era unánime y llegó a declarar que Julián no sería vendido al conjunto catalán bajo ninguna circunstancia. El contacto atribuido a Bucero indica que, puertas adentro, esa unanimidad nunca habría existido. Por ahora, el Atlético no confirmó la gestión ni anunció medidas contra su ejecutivo, pero la filtración deja al descubierto una pelea que excede el futuro del delantero: quién controla realmente el mercado de fichajes del club.

La sospecha que apunta al Real Madrid después del derbi

El momento elegido para publicar la información abrió inmediatamente otra discusión. La revelación apareció apenas dos días después de la victoria del Atlético sobre Real Madrid, en un derbi que terminó con José Mourinho mostrando dos fotografías durante la conferencia de prensa para denunciar las entradas de Cuti Romero y Kang-in Lee. Mientras el conjunto rojiblanco celebraba el 2-1, el entrenador portugués desplazaba el debate hacia el arbitraje y cuestionaba directamente al CTA (Comité Técnico de Árbitros).

A partir de esa coincidencia, algunas cuentas vinculadas con la afición del Atlético comenzaron a interpretar el caso Bucero como una filtración interesada para cambiar el eje de la conversación. La teoría sostiene que el ruido sobre una crisis interna en el Metropolitano beneficiaría al entorno madridista después de una derrota dolorosa y permitiría que el resultado deportivo quedara enterrado bajo una nueva polémica. Para esos hinchas, la aparición de la noticia no sería casual, sino una continuación del derbi por otros medios.

José Mourinho mostró las entradas de Cuti Romero y Kang-in Lee después del derbi y denunció que ambas acciones merecían la expulsión.

Sin embargo, no existe ninguna prueba que permita atribuir la publicación al Real Madrid, a Florentino Pérez o al entorno de Mourinho. El diario solamente menciona una fuente cercana a la negociación y no identifica al origen de la filtración. Por ahora, la supuesta maniobra forma parte de la batalla entre aficionados en redes, no de los hechos comprobados. Lo verificable es que el Atlético ganó el partido y que, apenas unas horas más tarde, una información sobre Julián Álvarez volvió a colocar al club en el centro de una tormenta.

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