Tiempo atrás, durante el último periodo electoral en Belgrano, Artime acudió al impulso interno de Tapia para poder sellar su reelección. Una ayuda que le permitió continuar frente al cuadro celeste en medio de una tormenta dirigencial con varios integrantes que se tornaron en contra de su mandato por cuestiones políticas.
Con ese entendimiento a cuestas, Artime pudo hacerse un lugar en el nuevo cuadro dirigencial. Uno que necesariamente lo dejará lejos de Andrés Fassi, con quien compartió una relación cercana en los últimos años.
Para Instituto la novedad será menor. Mediante su presidente Juan Manuel Cavagliatto, quien también será vocal, el conjunto de Alta Córdoba se sostendrá cerca del poder afista tal y como ocurre hace algunos años y en especial desde su ascenso a primera división en 2022, tras penar 16 años en la Primera Nacional.
Andrés Fassi, de apolítico a político
El único apoyo dirigencial que obtuvo Fassi hasta aquí fue el que le dio el oficialismo nacional. Mediante nada menos que el presidente Javier Milei, el mandatario de Talleres dejó en claro que su cruzada contra Tapia es esencialmente política.
Tras su foto con el primer mandatario nacional, Fassi se posicionó como el opositor predilecto a la actual forma dirigencial del fútbol local. Y, además, quedó como el único promotor de las SAD abiertamente reconocido.
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Javier Milei y Andrés Fassi.
Mientras tanto, para Talleres el panorama se asoma mínimamente dificultoso. El cuadro cordobés que asomaba como uno de los protagonistas del año terminó mermando su eficiencia deportiva tras el parate de la Copa América, lo que desató las críticas internas a la gestión de Fassi y su modelo exportador de jugadores.
Con lo deportivo influyendo en lo dirigencial y viceversa, la realidad del “Matador” se presenta compleja. Con casi todos los clubes avalando la gestión Tapia (todos menos Estudiantes), la supervivencia en la élite del fútbol nacional será un verdadero desafío.