Cabe aclarar que en esta segunda jugada el toque en la cabeza de Matanovic fue imperceptible para la cámara e inclusive no cambió el rumbo, ni la velocidad, ni la forma de giro de la pelota, no produjo ningún cambio. El toque se conoció por la lectura del microchip que tiene la pelota dentro, donde marcaba un roce en el momento de pasar por la cabeza del jugador croata, tal vez fue el roce en un pelo, hasta eso percibe.
Otra polémica en este gol es el toque del número 13 de Portugal (Veiga) en la cabeza previamente a que la tome Pasalic. Acá para muchos el jugador tiene intención de jugar la pelota, para otros no. Lo cierto es que si se trata de un rebote casual la regla dice que no habilita al atacante, pero si tuvo intencion si. El árbitro ni revisó ese toque.
¿Ronaldo y Pasalic realmente sacaron ventaja de la jugada?
Hay que aclarar algo, la tecnología dijo que esos jugadores estaban en fuera de juego y todo se termina ahí, están bien anulados los goles porque se cumplió con la regla con la ayuda de la tecnología, pero ahora el cuestionamiento es otro.
La ley del fuera de juego persigue como objetivo que un jugador atacante no saque ventaja de una posición prohibida. Todo más que claro, pero ahora las preguntas son ¿Cristiano Ronaldo sacó ventaja con el hombro adelantado? ¿Pasalic sacó ventaja de la jugada con el roce en un pelo de Matanovic, sabiendo que no modificó la trayectoria, la velocidad, ni la forma de giro de la pelota?
La respuesta a ambas preguntas es no. Así de simple, no sacan ventajas con jugadas tan finas, como tampoco las saca un jugador que tiene la punta del botín adelantado. Se han cobrado fueras de juego de milímetros en torneos importantes que cambiaron el resultado totalmente.
Por eso creemos que es hora de revisar el uso de la tecnología. Así como no todas las manos en el área son penal, o como todos los toques en un defensor no habilitan a un delantero contrario, no todos los fueras de juego producen una ventaja del atacante en una posición prohibida.
Por eso hay dos formas de empezar a no ser tan rigurosos en estas jugadas. La primera es que quede a criterio del árbitro, así como las manos dentro del área muchas veces se cobran a criterio de quien imparte justicia, en este caso sería bueno que el árbitro decida si el jugador está sacando ventaja de esa posición prohibida.
La segunda es más fácil, aprobar la “Ley Wenger”, creada por Arsene Wenger, la cual dice que: Un atacante solo será sancionado si todo su cuerpo está adelantado. Mientras quede al menos una parte de su cuerpo en línea con el defensor (como el talón de su pie retrasado), el jugador estará completamente habilitado.
La tecnología está matando al fútbol
Como lo venimos diciendo, no siempre es bueno el uso de la tecnología, ayuda en algunos casos, pero el exceso como se usa hoy está matando al fútbol. Hoy ante un gol los hinchas y jugadores festejan viendo de reojo al árbitro para ver si cobró algo, o se ponen a repasar la jugada mentalmente para ver si en el medio hubo algo.
Todo esto va a hacer que la emoción genuina de gritar un gol desaforadamente se acabe, y que en un futuro se espere la revisión de todas las cámaras para ver si la pelota no le pegó en el juanete a un jugador que dejó fuera de juego a un compañero, y ahí sí, festejar.
Hay que ponerle un límite al uso indiscriminado de la tecnología sino el fútbol que es el deporte más lindo del mundo se transformará en algo frio, chato y se parecerá a muchos deportes que no tienen ni seguidores ni sentido. Estamos a tiempo, pero si FIFA no abre los ojos cuando menos nos demos cuenta el fútbol habrá muerto.
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