Dos jugadas puntuales movieron el marcador para los xeneizes: Un cabezazo certero de Carlos Izquierdoz en el primer palo, y una genialidad de Frank Fabra para anotar el segundo. Porque desde el juego, Boca no ofrece mucho. Es un equipo inconexo en todas sus líneas y se ve partido por momentos. Sin desmarques de sus futbolistas, ni variedad de jugadas premeditadas que puedan mostrarnos lo que se trabajó en la semana. Igualmente, los números mandan (por ahora).
A ese bajo nivel de juego hay que sumarle las palabras de Román Riquelme, quien habló de inocencia y de que Boca es un equipo buenudo por no cortar las acciones con faltas y por no hacer tiempo. Dichas declaraciones del vicepresidente hicieron ruido en todas partes y más que nada, en el vestuario, donde Carlos Izquierdoz salió a defenderse.
Hace 15 años que juego al fútbol. Si fuera tan inocente o mis compañeros fueran tan inocentes no estaríamos jugando en la Primera de Boca, pronunció Izquierdoz Hace 15 años que juego al fútbol. Si fuera tan inocente o mis compañeros fueran tan inocentes no estaríamos jugando en la Primera de Boca, pronunció Izquierdoz
Tal respuesta del capitán de Boca Juniors fue suavizada más tarde por uno de los miembros del Consejo de Fútbol, Jorge Bermúdez.
"Escuchamos y vimos en varias ocasiones las declaraciones de Carlos. Primero, las declaraciones de Román no tienen en ningún momento mala intención. Fue una declaración futbolera, con dichos futboleros. Cuando declara Carlos, lo sacan de contexto. Cortan una parte de la declaración en la que dice nosotros no somos inocentes. Pero resulta que Carlos, cuando declaró dijo que la frase de Román no tiene ninguna mala intención, que fue dicha en un ambiente futbolero. ¿Por qué no la ponen completa? Porque la primicia fue Izquierdoz le contestó a Riquelme", dijo un molesto Bermúdez, en su intento por salvaguardar la paz y la armonía en el vestuario xeneize.
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Jorge Bermúdez salió a suavizar las declaraciones cruzadas en Boca.
¿Quién mueve el joystick?
En reiteradas ocasiones, este diario habló de un liderazgo ausente por parte de Sebastián Battaglia, y una supuesta participación de Juan Román Riquelme en el armado de los equipos y en las decisiones a tomar desde afuera del rectángulo de juego.
Ayer (20/2), en reiteradas ocasiones, se vio a Sebastián Battaglia gritando desaforadamente desde atrás de la línea de cal a sus dirigidos. No solo por ajustes que quería realizar en el equipo, sino porque los futbolistas no lo escuchaban o no lo querían escuchar.
Y no solo eso, sino que, a diferencia de Marcelo Gallardo en River, Battaglia no es la cara visible de este Boca. Al primero lo muestran en demasía en las transmisiones de TV de los partidos, mientras que el segundo apenas aparece frente a las cámaras.
Pero si de cámaras hablamos, deberíamos mencionar a Juan Román Riquelme.
El ídolo y 'vice' de Boca fue el primero en ser mostrado por la transmisión de TNT Sports en el golazo de Frank Fabra, que marcaba el 2-0 parcial. Ni siquiera el propio colombiano, o sus compañeros, o el entrenador Sebastián Battaglia. Nada de eso, los reflectores fueron todos para Riquelme, quien se paró de su silla y aplaudió la conquista de su Boca. Porque parece que es su Boca, no el de Jorge Ameal, Sebastián Battaglia o los jugadores.
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Juan Román Riquelme gritando el segundo gol de Boca (su Boca) ante Rosario Central (20/2).