La Federación Internacional de Futbolistas Profesionales (FIFPRO) había solicitado ese mismo lunes 28/02 a la FIFA, a través de un comunicado, que se suspenda inmediatamente a la Federación Rusa de Fútbol en solidaridad con Ucrania.
En su escrito, la FIPRO había asegurado que estaba en “desacuerdo” con la decisión del Consejo de la FIFA “que no protege a los jugadores ni proporciona un liderazgo claro para nuestro deporte al imponer la más leve de las sanciones a la Federación Rusa de Fútbol (RFS)”.
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La FIFA decidió dejar a Rusia sin disputar el repechaje frente a Polonia para el próximo jueves (24/03) para la clasificación al Mundial de Fútbol Qatar 2022.
“Teniendo en cuenta las acciones de Rusia en las últimas semanas, la participación de sus equipos en competiciones de la UEFA o la FIFA o el cumplimiento de las funciones de sus ejecutivos en el fútbol internacional no es una posibilidad”, señala el sindicato, que precisa que “apoya a todos los jugadores y organismos de fútbol de todo el mundo que deciden no jugar contra equipos rusos en este angustioso momento”, había argumentado.
Las federaciones de los tres países (Polonia, Suecia y República Checa) dieron a conocer su negativa de enfrentar al país que organizó el Mundial de 2018. La decisión de la FIFA y la UEFA también abarca al seleccionado ruso femenino, que no podrá disputar la Eurocopa en Inglaterra, en julio próximo.
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La FIFA decidió dejar a Rusia sin disputar el repechaje frente a Polonia para el próximo jueves (24/03) para la clasificación al Mundial de Fútbol Qatar 2022.
El domingo 20/02, la FIFA decidió ante las recomendaciones del Comité Olímpico Internacional (COI) una serie de prohibiciones a Rusia: no disputar ninguna competición internacional en su territorio, sólo en cancha neutral y sin espectadores; competir bajo la denominación “Federación Rusa de Fútbol”; y no utilizar bandera ni himno durante los partidos.
Desde el primer día del conflicto bélico, el titular de la FIFA, Gianni Infantino, expresó su “preocupación” y la UEFA inició una serie de sanciones como la quita de la sede de la final de la Liga de Campeones de Europa, cuya programación original debía realizarse en San Petersburgo, el 28 de mayo, y fue trasladada a París.