Después de un tiempo, Giovana Queiroz dice haber recibido "embestidas a través de otros mecanismos de presión, dentro y fuera del club". Según ella, todo con el objetivo de acorralarla de manera abusiva para que renunciara a defender la Selección Brasileña. "Se utilizaron métodos arbitrarios con el claro objetivo de perjudicar mi vida profesional dentro del club”, afirmó.
Luego, contó que fue sometida a un encierro ilegal: "En febrero de 2021 fui sometida a un confinamiento ilegal por parte de la jefe de los servicios médicos del club. Ella afirmó que sería un contacto estrecho de un caso positivo de COVID. Desde el principio yo intuía que los verdaderos motivos del confinamiento eran otros".
Al final, me encerraron ilegalmente y no pude salir de casa. No podía entrenar ni tener una rutina normal. Estaba devastada. Esa arbitrariedad suspuso también no viajar con el equipo a la final de la Copa de la Reina. Al final, me encerraron ilegalmente y no pude salir de casa. No podía entrenar ni tener una rutina normal. Estaba devastada. Esa arbitrariedad suspuso también no viajar con el equipo a la final de la Copa de la Reina.
"Tras cumplir la cuarentena impuesta, recibí la autorización de la FIFA para incorporarme a la Selección Brasileña en Estados Unidos, con pleno conocimiento del club. Antes de viajar y durante el periodo de concentración, realicé varias pruebas PCR, siempre con resultado negativo. Cuando regresé a Barcelona, me llamaron a una reunión con el director del club. En esa reunión fui acusada de haber cometido una grave indisciplina y que, por ello, sería apartada del equipo y sufriría graves consecuencias. Me quedé completamente en shock".
Y allí sigue contando su difícil momento: "Estaba totalmente desprotegida. Volví a casa destrozada, lloré muchas veces. Sentí un enorme vacío. No tenía fuerza para luchar por mis derechos. Estuve completamente expuesta a situaciones humillantes y vergonzosas durante meses dentro del club. Él buscaba destruir mi reputación, minar mi autoestima, degradar mis condiciones laborales, menospreciar e infravalorar mis condiciones psicológicas".
De todas formas, la brasileña Queiroz aclara que el FC Barcelona no es responsable directo de las conductas abusivas denunciadas, pero que debe ser responsable de velar por la integridad física, mental, psíquica y moral frente a cualquier forma de violencia.
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Giovana Queiroz contó que comenzó a recibir un trato diferenciado cuando volvió de la Selección Brasileña.
Para cerrar, la delantera dejó un mensaje para el presidente Joan Laporta:
También deseo que el club, a través de su presidente, se comprometa a implementar medidas efectivas para combatir el problema evidente y bien documentado del abuso moral, el acoso laboral y la violencia psicológica sobre las mujeres También deseo que el club, a través de su presidente, se comprometa a implementar medidas efectivas para combatir el problema evidente y bien documentado del abuso moral, el acoso laboral y la violencia psicológica sobre las mujeres
"Por último, quiero expresar mi profundo agradecimiento a todas las personas que me han ayudado y apoyado en los momentos más difíciles de mi vida".